Saturday, November 29, 2014

La portada de Gollo, el cierre de medios y el ideal de periodismo

Viernes 28 de noviembre del 2014,  viernes negro. Para muchos comunicadores, no es sólo una cuestión de descuentos en las tiendas. El negro también se da porque el periódico de mayor circulación en el país se dejó hacer una ''portada falsa'' como publicidad para la tienda de electrodomésticos ‘‘Gollo’’, un golpe simbólico al periodismo. La insigne portada, la codicia de la sala de redacción, reservada sólo para los grandes eventos y las noticias más importantes del día, opacada por publicidad. Por si fuera poco, hace menos de un mes se anunció el cierre de tres medios del mismo grupo corporativo (entre ellos la revista de arquitectura más importante del país) dejando a 100 personas sin trabajo. ¿Qué nos dice esto?

Podemos rasgarnos las vestiduras y gritar a diestra y siniestra que los medios nos han decepcionado, refugiarnos en las aulas de las universidades para atacar a Grupo Nación y maldecir una y otra vez a la condenada civilización del espectáculo (parafraseando a Vargas Llosa) o podemos admitir algo sencillo: La noticia, como tal, no vende.

Como periodistas, en muchas ocasiones hemos fallado en entender que las empresas  de medios y el mundo no tienen porqué responder a nuestras exigencias. El periodismo ideal, con libertad de expresión y de contenido, independiente y sin presiones comerciales, es en el mundo actual insostenible, y poco hemos hecho los periodistas por sostenerlo.

‘‘Terrible lo que hizo Grupo Nación’’, ‘‘esto fue un ‘‘golazo’’ de Gollo al periódico’’ y otros comentarios de esta índole han poblado mi sección de noticias en facebook pero yo pregunto ¿Desde cuándo Grupo Nación es una Organización sin fines de lucro? Estoy seguro que sus buenos beneficios habrán facturado por la dichosa portada. El cierre de tres medios y el camino que algunos medios nuevos han terminado por tomar, no son precisamente alentadores.

 Mantener a flote negocios que reportan pérdidas o no generan suficientes ganancias para justificar su existencia no es obligación de ninguna empresa. Tampoco lo es negarse a cerrar un negocio de ‘‘portada falsa’’ por orgullo a un idealismo insostenible. Esto puede no corresponder al  ideal de dar información de calidad a las personas, ni representar las mejores prácticas periodísticas, pero si son concordantes con las prácticas de una empresa como cualquiera, sea esta de medios o no.

El hecho de que periodistas talentosos y de gran valor profesional se queden sin trabajo, o de que la portada ya no sea ‘‘sagrada’’ lo que nos dice es que llegó la hora de replantearnos las maneras de comercializar la información. Si realmente queremos dar acceso a contenidos de calidad, estamos fallando en la manera de venderlos.

Que se favorezca la cantidad de clicks sobre la calidad del texto o la publicidad sobre la noticia no es culpa de los medios y flaco favor hacemos maldiciéndolos. Si el trabajo de calidad vendiera, SuCasa no habría cerrado y no tendríamos que enfrentarnos día a día a medios que parecen más sitios de comedia en internet que formas de informarse. Si los consumidores de medios buscaran noticias, la portada no habría sido publicidad. Algo está fallando y poco hacemos para cambiarlo.

Como periodistas somos vulnerables a los mismos cambios a los que toda la humanidad está sujeta. Si nos negamos a cambiar nuestras formas de mercadear y crear la información, estaremos condenándonos a ver cambiar la forma en que nos emplean o incluso a ver desaparecer nuestra profesión. Aprender a generar contenidos con valor agregado, que se diferencien de lo que un consumidor pueda encontrar en twitter o en los rumores de facebook, podría ser el primer paso, pero no el único, no basta con generar el valor agregado, hay que saber venderlo.

 Si alguna vez esta profesión se jactó de ser formadora de la sociedad, es el momento de probarlo. No se vale decir que esto nos agarra por sorpresa ni tampoco seguir intentando replicar nuestro ideal de periodismo en las plataformas tradicionales esperando tener resultados diferentes  para después quejarse por el fracaso. Lo que si se vale es producir algo que el consumidor halle útil y encontrar la forma apropiada de venderlo. La gente necesita información ahora más que nunca, pero también puede acceder a ella ahora más que nunca y si los periodistas seguimos fallando en suplir esa demanda haciendo el periodismo que queremos es o porque el periodismo está condenado a morir o porque estamos fallando en acomodarnos a los cambios, a mi me gusta pensar que es la última.



Monday, October 27, 2014

Cuatro cosas que he aprendido tras mi primer mes y medio en China

Hace poco me enfrenté a uno de los dilemas típicos de niño que acaba de salir de la Universidad… ‘‘¿Qué hago con mi vida?’’. Había realizado algunos trabajos para el periódico ‘‘El Financiero’’, estaba produciendo un programa de radio, acabé la carrera de economía y comunicación colectiva y no tenía nada muy establecido ni estaba muy seguro de lo que quería (aún no lo estoy).

Unos meses atrás había solicitado de beca del gobierno de chino en el Instituto Cultural Chino-Costarricense para estudiar un año mandarín en China. No conozco nada del idioma (pese a que mi padre nació en ese país y mis abuelos eran de ahí), llené unos documentos de examen médico, hice un ‘‘exámen de diagnóstico del idioma’’ y olvidé el asunto suponiendo que nunca obtendría la beca. Menos de medio año después escribo esto desde mi cuarto en la Universidad Normal de Liaonning en Dalian, República Popular de China. Me faltan al menos 8 meses y medio más para volver a casa, sin embargo, quería aprovechar este espacio para comentarles algunas cosas interesantes que he aprendido en este primer mes.

Uno se adapta más rápidamente de lo que cree

Probablemente usted está familiarizado con la idea de la Pirámide de Necesidades de Maslow, si no, en realidad es  un concepto bastante sencillo. Uno cubre las necesidades básicas (comida, estadía, etc..) una vez cubiertas esas, uno se preocupa por las siguientes: (círculos sociales, amistades, etc..) y así sigue funcionando cómo una pirámide. Más o menos así ocurre cuando uno llega acá.

Yo llegué después de 30 horas de aeropuertos y aviones a la Universidad Normal de Liaoning, a la recepción de los estudiantes extranjeros donde me atendió una señora que no hablaba una gota de algún idioma que yo me acercara a conocer. Quería dos cosas: Comida y un lugar para dormir, lo demás no importaba. Me salvó la vida un estudiante chino que hablaba inglés y luego mi compañero de cuarto.

Por ahí del tercer día ya sabía pedir la cuenta, en cual restaurante podía conseguir comida, más o menos los precios de los lugares y al cabo de dos semanas ya estaba relativamente ‘‘acomodado’’.

No hablo de extrañar el lugar o volverse un lugareño. Hablo de poder vivir el día a día, de saber lo necesario para sobrevivir. Y hablando de saber lo necesario para sobrevivir…

Uno aprende lo que ocupa

Las primeras palabras que aprendí fueron: Ganbei (¡Salúd!) y Duo Shaoqian (¿Cuánto cuesta?). La primera es necesaria para socializar, la segunda es necesaria para sobrevivir. Es increíble lo rápido que uno aprende las cosas cuando las necesita. Los números fueron lo siguiente, mucho antes de aprender a decir ‘‘¿soy de Costa Rica?’’, ‘‘¿De qué país eres?’’ Y ‘‘¿Cuál es tu nombre?’’-aclaremos, esas tres constan de las primeras clases y se suponen mucho más fáciles-.

Uno también aprende: costumbres, donde conseguir las cosas más barato, adonde hay wi fi gratis, adonde llega el wifi gratis de los lugares (estos últimos dos muy importantes).

Tal vez me pregunten: Ching, pero todo mundo habla inglés ¿o no? pues la verdad es que no. El inglés le da a uno bastantes herramientas para socializar, particularmente con personas de occidente. pero ahí está el detalle, más de tres cuartos de los estudiantes extranjeros son de Uzbekistán, Russia o Corea que (a excepción de los rusos) no tienden a manejar buen inglés. En la calle es impensable que alguien hable inglés y mucho menos español, entonces en la calle uno aprende lo que necesita y lo aprende rápido porque lo necesita.  Si uno tiene 200 kuais para sobrevivir la semana, duo shaoqian y los números son útiles y uno los aprende rápido.

Por supuesto, también, que uno no está sólo, aquí hay estadounidenses, italianos, tayekis, y demás que hablan con uno. De repente uno se encuentra a alguien en el dormitorio de estudiantes extranjeros, o en clases que habla mejor chino y le ayuda y ahí el aprendizaje se vuelve más lento, pero lo primero que uno aprende es a sobrevivir, y eso me lleva al siguiente punto.

Uno se acerca a los que están más cercanos culturalmente a uno

Es inevitable.

Parte de las razones por las que uno se va un tiempo a vivir al extranjero es porque uno quiere acercarse a una cultura diferente, es cierto, pero cuando uno llega encuentra barreras que no son tan fáciles de saltar y (como dijimos anteriormente) uno debe atender necesidades.

Lo cierto es que facilita mucho las cosas no tener que explicar cada convención social, hablar en un idioma que la otra persona entienda y dar por sentado la comprensión de normas preestablecidas. Por supuesto, con el tiempo uno rompe esas barreras pero hay una necesidad imperante de formar un círculo social pronto.

Los seres humanos somos seres sociales, vivir solos no está dentro de nuestra naturaleza. Usualmente uno se acerca más fácilmente a lo que conoce y el hecho de que un compañero colombiano entienda el valor que le damos en Costa Rica a tomarse una taza de café, ver un partido de futbol o pueda comunicarme con él plenamente sin tener que recordar palabras, hace que nos acerquemos más. Esto no significa que uno sólo socialice con gente culturalmente cercano, he hecho amistades que aprecio mucho con gente de Túnez, Tayikistán, Uzbekistán, Líbano y Corea, pero si existe cierta tendencia a acercarse más a la gente, por ejemplo, de Estados Unidos, Latinoamérica, Italia, Alemania o Rusia. Son personas con las que en principio puedo dar muchas cosas por sentado y eso facilita la comunicación.


Uno va a hacerse una rutina.

Existe una razón clara por la cual existe el ‘‘jet lack’’. El cuerpo está acostumbrado a dormir a ciertas horas, comer a ciertas horas y tener una rutina, cuando esta rutina se rompe uno sufre. No es simplemente el hecho de despertarse a las 4 de la mañana y dormirse a las 4 de la tarde (Cosa que me pasó el primer día). En general uno se cansa, tiene una sensación incómoda e incluso a veces da dolor de cabeza. Esto hasta que se ‘‘acomoda’’ al nuevo horario.

Pero esto es sólo lo primero en acomodarse, uno no sólo se acomoda al nuevo horario, se acomoda a la nueva forma de vida, al nuevo círculo social y hasta al nuevo paisaje. Uno con el tiempo aprende en cuales lugares y qué puede comer y cuáles no son tan buenos. Qué puede hacer con qué amigos y que no, qué le gusta y qué no, y ahí empieza a formarse una rutina.

Existe la visión romántica de voy a ‘‘romper la rutina’’ y ser libre, todos los días van a ser diferentes y bla bla bla… eso no  pasa. Por supuesto, uno puede romper la rutina un par de días, quizás una semana, pero eventualmente uno se va acostumbrar a levantarse a cierta hora, hacer ciertas cosas durante el día a ciertas horas determinadas y comer y dormir a ciertas horas.

El tiempo libre es una cosa hermosa pero en demasía se vuelve pavorosa. La primera semana acá tuve mucho tiempo libre, y eso está bien porque tenía que conocer el lugar, pero si eso hubiera durado demasiado me estaría matando porque uno ocupa llenar esos espacios y simplemente es demasiado cómodo saber, cuando uno se levanta, como va a llenar esos espacios y la mejor forma de hacerlo es formarse una rutina.


En general, vivir en el extranjero es una experiencia hermosa (al menos en lo que llevo) pero, a mi criterio, con el tiempo no se convierte en un cambio tan drástico. Con el tiempo uno descubre que es la misma persona en otro lugar y que después de negociar internamente la cultura propia con la externa, la vida se torna relativamente ‘‘normal’’.

Friday, May 16, 2014

Sobre la situación de la bandera de la diversidad.

Hola... iba a escribir un post sobre la reacción intolerante de muchos sectores por el hecho de que el gobierno izara la bandera de la diversidad sexual en el marco del Día Mundial contra la Homofobia, Lesbofobia y Transfobia, sin embargo, me topé en el face una publicación de un amigo y la verdad, creo que no tengo mucho que agregar. La comparto por acá:

Hola. Me llamo XXXX XXXX XXX
Me cuadra comer fresas.
Odio el chile dulce.
Me gustan las mujeres.
No me gusta el fresco de guanábana.
Me gustan los mariscos.

Mi mamá se llama 
YYYY YYYY YYYY
A ella también le gustan las fresas.
Odia el chile dulce.
Le gustan los hombres.
Creo que le gusta el fresco de guanábana.
Definitivamente no le gustan los mariscos.

Mi papá se llama ZZZZ ZZZZ ZZZZ
Le gustan las fresas, pero no tanto como a mí.
Adora el chile dulce. (Le encanta el chile relleno.)
Le gustan las mujeres.
Le gusta el fresco de guanábana.
Odia los mariscos.

Estos son los gustos de tres personas diferentes. En algunas cosas coinciden y en otras no. A todos nos gustan las fresas, aunque a algunos más que a otros. A unos les gusta el chile dulce, a otros los mariscos, a otros ambos. A unos les gustan los hombres, a otros las mujeres. A algunos les gusta el fresco de guanábana, a otros no.

Así lo veo yo. Esta es mi humilde opinión.

Hay varias frases que uno escucha a cada rato, como "gustos son gustos" o "si gustos no hubieran, las tiendas no se vendieran" o "para todo hay gustos"... Lo curioso es que, aparentemente, para algunas personas estas frases no son aplicables a todas las situaciones. Me refiero específicamente a las distintas tendencias sexuales, o GUSTOS o PREFERENCIAS sexuales.

¿Por qué está bien tener diferencias en cuanto a preferencias gastronómicas, pero no está bien tener diferencias en cuanto a preferencias sexuales?

Voy a plantear eso un poco diferente y más específico:

¿Por qué está bien juzgar a un mae sólo porque le gusta otro mae, pero no está bien juzgar a un mae porque le cuadra comer chile dulce?

A mi me gustan las mujeres y no me gusta el chile dulce.

Entonces, ¡voy a ponerme a degradar y humillar a todos los maes que conozca que les guste comer chile dulce! ¿Por qué? ¡Porque el chile dulce es asqueroso! ¡¿Cómo putas a alguien le va a cuadrar comer chile dulce?! ¡¿Acaso está enfermo de la cabeza?! Ah bueno, y de paso también lo voy a humillar y juzgar por una falta menor: le gustan los hombres. Insisto: ¡Esto no es tan grave como lo comer chile dulce! Que quede claro. Pero di ya que estamos en esas, voy a criticarlo por cualquier diferencia de gustos que tengamos.

Y lo siento mucho por mi tata, ZZZZ ZZZZ ZZZ, a quien yo estimaba montones y respetaba mucho, hasta que me di cuenta de lo más asqueroso que me he enterado en mi vida: A mi papá le gusta comer chile dulce...Y es que eso para mi marca una ENORME diferencia. Porque una cosa es mi papá, la persona íntegra, inteligente, responsable, cariñosa, amistosa, respetuosa y ejemplar, y otra MUY DIFERENTE es mi papá, la persona íntegra, inteligente, responsable, cariñosa, amistosa, respetuosa y ejemplar, QUE LE GUSTA COMER CHILE DULCE. ¡Qué asco, papi!

Ahora sí, dejemos de lado el sarcasmo y las metáforas... ¿Ustedes no creen que deberíamos respetar las diferencias de gustos todos por igual?

Sunday, January 5, 2014

4 cosas a tomar en cuenta cuando se habla sobre legalización de drogas (o en realidad, sobre cualquier tema de políticas públicas).

Las drogas son tan viejas como se pudiera pensar. Prácticamente desde que existen los seres humanos, existen las drogas, pero particularmente en el siglo XX, este tema destapó fuertes debates y controversias. Hoy ese debate sigue latente, pero con otras connotaciones. En el 2014 ya se habla de una posible legalización, liberación o regulación y no sólo de la prohibición que durante años ha sido la norma en casi todo el mundo. Uruguay y Colorado, presentan 2 opciones dispares, que planean poner a prueba estas alternativas en el caso particular de la marihuana.

No voy a mentir, yo estoy en contra de la prohibición de estupefacientes, pero este artículo no pretende ser propaganda a favor o en contra de una idea. Simplemente busco resaltar 4 puntos importantes que muchas veces (por más obvios que parezcan) parecemos olvidar cuando discutimos, no solo de drogas, sino de cualquier tema.

1) Los problemas si le afectan a usted

Existe un argumento muy común cuando se habla de drogas. El cual carece de sentido, pese a  que parece tenerlo. Este argumento es: ‘‘Yo no consumo drogas, por lo que no me importa si se prohíben o se permiten’’, o (en otra forma) ‘‘¿Por qué alguien tiene que decirme a mí si yo puedo o no consumir algo?’’.

En realidad, aunque usted no consuma drogas, lo que el gobierno haga con las drogas le afecta a usted. El consumo, la venta, la compra y la distribución de drogas genera lo que los economistas llaman ‘‘externalidades’’, Lo cual en realidad, es una palabra bonita para decir que gente que no tienen vela en el entierro puede salir embarrada. 

¿Por qué otra razón los gobiernos prohibirían algo? Si las personas drogadas no molestaran a nadie, y los vendedores de droga tampoco y todos pudieran ser drogados y felices y sanos todo el tiempo, no creo que le dieran tanta pelota a este tema. Una de las principales razones por las que este tema es tan grande en el debate es por las externalidades que genera.

Claro las externalidades que genere una acción pueden ser muy variadas y no siempre son perjudiciales. Si yo me pongo una fábrica de miel y mis abejas polinizan todas las flores del  barrio, no creo que mis vecinos se quejen.Si yo pongo la música todos los días al máximo volumen a las 2:00 am, probablemente no sea la persona más popular de la cuadra. En el caso de las drogas, las externalidades que han dado paso a la prohibición destaparon una lucha en México, que se estima pudo haber dejado cerca de  70 000 muertes en México entre el 2006 y el 2012. Por lo que no es precisamente una externalidad que podamos resolver recogiendo la caca de mi perro del patio del vecino.

Fuera de las externalidades, las decisiones del gobierno generan costos que usted también termina pagando, pero a esto vamos más adelante, de momento centrémonos en el siguiente punto.

2) La gente no cumple las leyes porque estén escritas.

Supongamos que yo soy el presidente de un país que se llama ''El País de Ching'' y en El País de Ching todo camina muy bien porque yo soy el mejor presidente de la historia, pero hay un pequeño problema,  no hay espacio para construir cementerios. Pues como yo soy un presidente muy inteligente, encuentro una solución muy sencilla y genial. De ahora en adelante, al gente en El país de Ching tiene terminantemente prohibido morirse, la ley es aprobada, he resuelto el problema. A los 4 días de esto, alguien se muere... ¿Qué hago?

Esta historia (no tan alejada de la realidad) es muchas veces lo que uno cree que va a pasar con las drogas. Desgraciadamente, las personas no cumplen las leyes porque están escritas sino porque no cumplirlas acarrea un castigo. Aquí es cuando uno se pregunta ¿Qué pasa si considero que el castigo no es lo suficientemente fuerte en comparación con el placer/felicidad/beneficio en el que incurro por hacer algo? La lógica me dicta que lo haré.

¿Qué siginfica esto? Que SIEMPRE que haya alguien dispuesto a vender drogas y alguien dispuesto a comprar drogas y a consumir drogas, las drogas se compraran, se venderán y se consumirán. La posibilidad de pasar unos cuantos años en la cárcel podrán alejar a alguien de querer consumir drogas, pero no a todos.Esto podrá sonar algo muy de sentido común, pero como vimos anteriormente, la gente muchas veces lo ignora, y cree que las leyes se cumplen porque alguien las escribió.

Por algo existen cárceles y códigos penales y esas cosas. Las décadas de prohibición nos demuestran que no porque algo esté prohibido significa que la gente no lo hará. Lo cual nos lleva al siguiente punto.

3) El cómo importa más que el qué 

Si la solución al problema de drogas fuera prohibirla, regularla, liberarla o controlarla en este momento  podría dejar de escribir esto, convencer a todo el mundo de que haga alguna de esas 4 y ganarme el Nóbel de la Paz. ¿Por qué no pasa esto? porque la vida es dura e injusta y las cosas no son tan sencillas y probablemente nunca me gane el Nóbel de la Paz.

La verdad es que la naturaleza de cada país es diferente en este tema. El narcotráfico (es la primera vez que menciono esa palabra) es una red internacional y mientras algunos países producen, otros son intermediarios y otros son grandes consumidores.

Red de narcotráfico tomada de : http://nuevageopolitica.blogspot.com/2012/08/fotos-imagenes-videos-articulos-sobre.html

Más allá de eso las diferencias culturales, socioeconómicas y educativas entre cada país también juegan un papel importante a la hora de definir cómo solucionar el problema de drogas. Probablemente en un país europeo sea más difícil encontrar mano de obra barata y gente dispuesta a arriesgar su vida traficando y produciendo drogas. Probablemente en un país latinoamericano no hayan tantas personas con dinero para pagar ''drogas finas''.

Por eso, más allá de si se prohibe, se regula, se permite o se libera el mercado de las drogas, la pregunta es ¿cómo lo vamos a hacer?. Y más allá de eso ¿por qué lo vamos a hacer?. Si podemos permitir que la gente deje de consumir drogas aumentando los castigos para la venta, distribución, compra y consumo de droga, pues ¿Cómo lo vamos a hacer? Si podemos reducir las externalidades que causan las drogas sin prohibirlas ¿Cómo lo vamos a hacer?. Al fin y al cabo,  la lucha contra las drogas no es contra el consumo de ellas, sino contra las externalidades que genera.

El centrarnos en como disminuir los problemas que causa el narcotráfico y el consumo de drogas nos puede guiar más sobre qué medidas tomar, por donde enfocarlas y además sobre cuanto costará la lucha contra los efectos negativos de las drogas, esto nos lleva al último punto....

4) Cualquier decisión tiene un costo.

Como los economistas saben, cualquier decisión acarrea un costo.El tema de las drogas no es la excepción, y se puede ver desde el punto más micro (el costo de un consumidor al comprarlo y de un oferente al venderlo) hasta el punto de vista más macro. Este último es en el que quiero enfatizar.

La decisión de qué hacer con las drogas, tiene un costo social, y no sólo por los efectos colaterales, sino porque lo que el estado haga en este tema, implica aprobar leyes, generar políticas públicas, destinar presupuestos a ministerios y entidades gubernamentales y un sin fin de cosas que se terminan financiando con el dinero de todos los contribuyentes.

Por eso, aunque usted no consuma drogas, la prohibición, la regulación o liberación significa que usted está pagando para que el estado se encargue de todo lo que cuesta prohibirla, regularla o liberarla. Del mismo modo, decisiones importantes sobre el manejo fiscal, la investigación y la posible generación de riqueza/pobreza en este tema acarrean costos (humanos, económicos y sociales) y posibilidades que en muchas ocasiones se dejan de lado.

Estos costos son al fin y al cabo, la razón principal por la que este tema es importante para mucha gente. Al fin y al cabo, no es como que las personas sean buenas y quieran que a usted le pasen cosas bonitas y por eso no quieren que  usted venda y/o compre drogas. La gente no quiere que usted venda y/o compre drogas porque eso les afecta en su vida y en su bolsillo.

Friday, December 13, 2013

Buena Birra Tica

A Jose Carlos le gusta hacer su propia birra. Hace menos de un año se dio cuenta que podía conseguir todos los ingredientes en San José, que el equipo no era algo del otro mundo y se animó a intentarlo.

Con casi dos metros de altura y flaco como una varilla de construcción, su fina y corta cabellera rubia cierra desde arriba con una barba que ha perdido la timidez con el tiempo. José es un apasionado de la birra, más aún de la buena birra. Peca de ruidoso pero poco me sorprende su entusiasmo, quizás porque lo conozco desde hace más años de los que recuerdo.

También estoy acostumbrado a su rigor (rayando en lo obsesivo). Puesta el agua a hervir, trata de mantener siempre en orden las maltas, el lúpulo y la levadura. Cómo él, hay hoy en Costa Rica cientos de cerveceros caseros. Personas que han aprendido a exprimirle el verdadero jugo a una botella y saborear esta bebida con los ojos, los oídos y el olfato.

Jose abre con cuidado las bolsas que reposaban sobre la mesa y emana un olor a caramelo y chocolate. Los granos de malta más parecen confites diminutos y hay que contenerse para no comerlos. Pico alguno cuando no me vigilan.  Es noche de fin de semana,  y más de uno podría gastarla bebiendo cervezas en vez de haciéndolas.

Lo que pasa es que el proceso enamora, escuchar el agua hirviendo, medir la temperatura, olfatear el dulzor de las maltas o el aire herboso, con gusto a marihuana, del lúpulo. Los olores emborrachan el aire y lo impregnan con un sabor a melaza tosca, pero no por eso hay que perder el cuidado. Es necesario ser riguroso y cuando toca enfriar el mosto (ese líquido pre cervecero) metiéndolo en un congelador improvisado de hielo, debe primar la limpieza perfecta.

Puesto el mosto a fermentar, sellado al vacío, y con la levadura transformando los azucares en alcohol y dióxido de carbono, Jose se relaja. Abrimos dos ‘‘imperiales’’ que compramos en el chino de la vuelta y disfrutamos lo que queda de la noche.

‘‘Ales’’ y  ‘‘Lagers’’

Jose, al igual que la mayoría de los cerveceros caseros, sólo ha hecho ales. Cervezas con cuerpo, pesadas y con un sabor marcado, muy diferentes a las suaves lagers que se exhiben día a día en los estantes de las tiendas, con nombres como ‘‘Bavaria’’, ‘‘Imperial’’o ‘‘Pilsen’’.

Estas son las dos grandes familias de cervezas que existen. Las lagers, con ciertas maltas en particular y un proceso de fermentación más complejo (a temperaturas más bajas) suelen ser producidas en gran escala. Del otro lado, tenemos las ales, más apropiadas para hacer en casa y experimentar recetas. Las primeras buscan refrescar la garganta, las segundas desafiar el paladar.

Cómo es esperable, la mayoría de las cervecerías artesanales se han animado con ales. No es solo por facilidad, sino también por poder mezclar nuevas recetas y sacar cartas debajo de la manga. Jugar con nuevos ingredientes y un sinfín de opciones. Las ales dan la oportunidad de reunirse siempre con una nueva cerveza y disfrutar el nuevo experimento entre los amigos.

También hay quienes han llevado las birras más allá de sus mesas de tragos, las han convertido en su oficio y su negocio. Dos cervecerías artesanales se han consolidado con todos los permisos en Costa Rica, decenas de bares y restaurantes ofrecen su cerveza ‘‘de la casa’’ y  unas cuantas micro-cervecerías luchan por consolidar sus marcas en el mercado.

Hace tres años el panorama era un poco diferente, pensar en una birra tica fuera de las lagers suaves de la cervecería costarricense era un sueño inalcanzable y para poder tomar una cerveza sin aditivos y pura (es decir, una cerveza artesanal) había que comprometer el bolsillo con bebidas importadas.

Fue en el 2010 que apareció el primer ‘‘ale house’’, marcando la génesis del movimiento de cerveza artesanal costarricense. Dos estadounidenses radicados en Costa Rica y escondidos en Cartago se atrevieron a hacer su negocio, ofreciendo dos birras únicas en el país: Segua y Libertas.

Albores en Costa Rica

Aventurándose más allá de Cartago Centro y desviándose a mano derecha uno se puede perder entre los pastizales y las calles en mal estado hasta encontrar una galería roja enmarcada con un rótulo que dice ‘‘Costa Rica’s Craft Brewing Company.’’ El aire fresco da la sensación de  lejanía  con la ciudad, cuando en realidad es poco más de un kilómetro lo que separa esta cervecería de la Antigua Metrópoli.

Adentro de la galería se amontonan cajas de birras y sacos de maltas. En la fachada cuelgan afiches publicitarios, infografías con trocitos del mundo cervecero y unos cuantos recortes de periódicos enmarcados. Una pared exhibe el premio a la medalla de plata que tuvo la ‘‘ Segua’’ en la Copa Cervezas de América, un premio que Fabiana no tarda en mencionarme. La otra pared improvisa una barra con estampas de Segua, Libertas, (sus dos cervezas permanentes) y la cerveza de temporada, o seasonal, como suele llamarse.

Fabiana es la relacionista pública de Costa Rica Craft. Rubia y alta, se viste con la sonrisa propia de quien suele tratar con personas. Su presentación personal es impecable, una mirada basta para entender que es de esas personas que cuidan su imagen y que está dispuesta a recibirme de buena forma aunque sea un sábado y esté fuera de horario.

Me lleva al otro lado de la galería. A ese lugar donde se mezcla, se hierve, se fermenta y se enfría, donde se hace la birra. Los fines de semana, esta cervecería recibe grupos de personas que, guiados por Fabiana, realizan un tour donde muestran el proceso de producción. Todo parte de darse a conocer pues Costa Rica Craft es  una empresa consolidada y seria.

Peter Gillman es el hombre de negocios. Un estadounidense radicado en Cartago con el paladar acostumbrado a las ales. Por cuestiones del destino conoció a CS Derrrick y creó la primera ale house de Costa Rica en el 2010.

‘‘En Costa Rica hay una cultura birrera, nosotros queremos cambiarla por una cultura cervecera’’  me explica Fabiana con una sonrisa persuasiva. Haciendo todo  para que me sienta a gusto, como si fuera difícil disfrutar en una cervecería.

Se coloca del otro lado de la barra y me ofrece una seasonal. Yo jugueteo con las muestras de malta. Es difícil creer que esta sencilla galería doble perdida en pleno campo marca un antes y un después para los amantes de la buena birra en Costa Rica. Aquí nació el movimiento tico de cerveza artesanal. Hay algo irreal en pensar que desde un lugar como este se fermenten las seguas y libertas que hoy pueblan decenas de bares en el país y los estantes del primer centro de cerveza artesanal del país: ‘‘La Bodega de Chema’’.

Más allá de la cervecería

Chema llega con media hora de atraso y atragantándose una empanada de queso con las palabras: ‘‘Sorry ahí, este es mi almuerzo’’. Antes de empezar cualquier conversación se va al fondo de su ‘‘bodega’’, saca una cerveza de trigo, sirve dos vasos y sin preguntar me extiende uno. Lo levanta haciendo un brindis y me dice: ‘‘¡Salud!’’ y hay que chocar por cortesía.

Se sienta con una pose relajada, como si nunca en su vida hubiera conocido el estrés. Es flaco y cachetón con un corte de cabello corto que enmarca su mirada cálida. Una sonrisa baila con su voz nasal y difícilmente abandona su rostro.

 Toma el tiempo necesario para degustar la cerveza que acaba de servir. Después de un largo sorbo, se ponen a descansar los vasos. ‘‘Ahora si mae ¿De qué querías hablar conmigo?’’.

Entonces me explica que la mayor parte de su tiempo lo dedica a su profesión, ingeniería eléctrica y que es en sus ratos libres cuando se dedica al negocio de la cerveza, una pasión que no siempre deja tanto como desearía. Aún así, ‘‘La Bodega de Chema’’ se ha convertido en un lugar emblemático para el movimiento artesanal en Costa Rica.

La cultura cervecera ha encontrado aquí un hogar con paredes de madera. Camisas y botellas decoran la habitación y en el fondo hay una cocina  con todo lo necesario para hacer una condenada bebida de calidad. Desde acá, Chema (o José María Mora, como dice su cédula) ha enseñado a cientos personas a mezclar y fermentar desde sus casas. También desde acá vende libros sobre birra y marcas de cerveza que no se encuentran en el supermercado de la esquina. En fin, la bodega es  un oasis cervecero  en medio de barrio Los Yoses que se mantiene a punta de pasión.

Este Oasis, sin embargo, no batalla solo en su labor de dar a conocer los nuevos sabores que se ofrecen en Costa Rica.  Del otro lado de la ciudad, casi un año después, nace Tico Birra en La Uruca. Aquí es Luis Arce, el que enseña cómo hacer cerveza.

Luis es un tipo corpulento, con un chivo que no termina de cerrarse en candado. Aparenta frialdad pero esta imagen se calienta a las pocas palabras. Su voz es grave y profunda, y pese al rigor serio de su temple, no hay que hablar mucho tiempo para que lo vocee a uno. Él no vende cervezas.. A diferencia de Chema, el se centra en el equipo, los ingredientes y la enseñanza.

La historia de estos dos no es tan diferente. Ambos trabajan como ingenieros pero impulsados por la ilusión de compartir la cultura cervecera que conocieron tras vivir en el extranjero (Chema en Estados Unidos y Luis en Inglaterra), fundaron un negocio que no deja suficiente para mantenerse, pero que crece día a día.

‘‘Yo disfruto hacer cerveza porque comparto con otras personas el proceso de hacerla, ahora con vos estamos hablando y compartiendo una cerveza, yo creo que es un proceso muy social. ’’ me confiesa Chema con su eterna sonrisa.

Es ese sentimiento el que lleva a Luis y a Chema a sacar tiempo de donde no hay para explicar lo que hace cada grano, cada variedad de lúpulo, cada ingrediente adicional, detallando a sus ‘‘alumnos’’ todos los pasos que llevan a una buena cerveza. También es ese sentimiento el que los motiva para organizar concursos, actividades cerveceras y dedicarse, al menos una vez al año, a la organización de los festivales de cerveza artesanal de Costa Rica.

Los festivales y Treintay Cinco

El 21 de abril del 2012 es la fecha que tiene una estrellita en el calendario de la historia del movimiento.  Con cervezas por acá y cervezas por allá, aproximadamente 400 personas se fueron a las degustaciones del ‘‘Primer Festival de Cerveza Artesanal de Costa Rica’’. Una actividad que marcó el inicio de un crecimiento exponencial.

Microcervecerías de todos los lugares del país, así como restaurantes deseosos de mostrar su producto ‘‘de la casa’’ llenaron de levadura y lúpulo la Avenida Escazú. La iniciativa fue tan exitosa que llevó a un entusiasta micro cervecero, Nathanael Montaño, a animarse a formalizar su cervecería, y así nació treinta y cinco.

 ‘‘Natha’’ no es más que un chef que empezó a involucrarse en el  rollo de la birra por curiosidad. Corpulento y narizón, con un marcado acento venezolano, parece dar cada paso con la minuciosidad con la que hace su cerveza.

Poco a poco y ‘’a golpes’’,  como él mismo dice,  fue aprendiendo  de este rollo hasta convertirse en el maestro cervecero de la segunda marca consolidada en Costa Rica. De iniciativa propia ha logrado desarrollar poco más de 10 recetas, 7 de las cuales ya se establecieron como marcas permanentes.

Albergada en una bodega en Guachipelín de Escazú,  la cervecería me abre sus puertas sin mayor complicación. Debo preguntar:

-''¿Porqué Treinta y Cinco?''-  

-.''Treinta y cinco es el código policial para designar a un loco y las cabras (del logo) son porque para meterse a esto de la cerveza artesanal hay que estar, como decimos en Venezuela, loco como una cabra. ’’.-  me responde Natha

Los nombres de sus marcas también le hacen juego a las ocurrencias: tumbacalzones Maldita Vida, Majadera y Lora son algunas de las creativas formas con que etiquetan sus cervezas.

Aunque oficialmente ve la luz en diciembre del 2012, Treinta y cinco limitó al principio su venta a La Bodega de Chema y algunos restaurantes cercanos. No es hasta el 20 de abril del 2013, que encuentra por fin un hogar para sus cervezas.

El ‘‘Segundo Festival de Cerveza Artesanal de Costa Rica’’ sería un poco más que una simple actividad para catar. Sus resultados fueron generosos, casi mil personas asistieron esta vez, y más micro cerveceros se aventuraron a participar. Fue aquí donde se manifestó la buena birra tica mostrando lo mucho que puede crecer en un año. Sin embargo, lo más importante de ese 20 de abril no fue el Festival, fue lo que pasó cuando concluyó, cuando algunos de los participantes se fueron a San José Centro, a la inauguración de ‘‘Stiefel’’ Pub.

Stiefel

A media cuadra de La Casa Amarilla las cervezas artesanales encontraron un hogar. ‘‘Steiffel’’ es un pequeño bar que más parece apto para alojar una familia que para la vida nocturna. Y es que quizás eso es lo que hace, alojar a la familia de pequeños cerveceros que no pueden vender su producto en otro lugar.

Steiffel se postra arrogante frente a la Antigua Fábrica Nacional de Licores actual Ministerio de Cultura. Como un fortín de cervecero retando a los destilados que han emborrachado a cientos de generaciones de costarricenses. Pequeño pero matón. Con una mirada se puede ver que no puede alojar a más de 50 bebedores pero se ufana altanero de la calidad de sus bebidas, orgulloso que no sea la FANAL la que siga en pie en Barrio Escalante. Ahora aquí se toma cerveza, no guaro.

El lugar lo administra Adolfo Marín, un tipo con la pinta estereotípica de quien podría llamarse un bar-tender josefino. Con una gorra alta, tatuajes en los brazos y una chivilla corta pero marcada. Él maneja una premisa: ‘‘sólo vendemos cervezas costarricenses’’, lo que ha hecho que Steiffel se coniverta en un ícono para el movimiento artesanal.

‘‘Muchos lugares prefieren manejar cervezas importadas, que es lo conocido y no arriesgarse al cambio’’  me comenta Adolfo. Pero arriesgarse le ha dado resultados a él, todas las noches una tediosa serie de carros se enfilan frente a Stieffel, llenándolo de vida y marcando su característico ambiente bohemio.

Más allá de ser un bar sui generis dentro del casco capitalino, Stieffel ha culturizado a los bebedores y se ha esforzado por educar el paladar. Cada vez son más los que están dispuestos a pagar un poco más y disfrutar de la cerveza, en vez de bajársela con el único fin de emborracharse.

Adolfo me cuenta que Stieffel busca incluir a diferentes cerveceros en su menú y crear un marco legal que permita promover la cultura cervecera. Los dos años que tomó el planear hacer este bar, han dado frutos en un par de meses, y ahora toca trabajar todas las noches.

Aunque es martes, el bar se llena y tras la breve conversación ocupan más gente detrás de la barra. Jose Carlos también me espera del otro lado con unos amigos asi que me despido de Adolfo y cruzo el pequeño cuarto que llaman bar. Apenas me siento Jose me dice: ‘‘espero pronto poder vender mi cerveza acá.

David Ching
2013

Sunday, June 23, 2013

De por qué diversos grupos cristianos no deberían oponerse a las sociedades de convivencia

El proyecto de sociedades de convivencia es sin duda alguna uno de los más polémicos que ha saltado a la luz pública en los últimos años en Costa Rica. Esta iniciativa pretende que las parejas del mismo sexo accedan a ciertos derechos que hoy en día, son exclusivos a las uniones entre un hombre y una mujer. Resulta curioso que pese a no ser un proyecto que prive de libertades a las personas (por el contrario, otorga derechos a quienes hoy no gozan de los mismos) ha encontrado fuerte oposición de  diversos sectores costarricenses.

Uno de los más frecuentes argumentos al que los grupos conservadores apelan para posicionarse en contra de este proyecto es el religioso, afirmando que la convivencia de personas no-heterosexuales es un pecado. Si bien admito, no ser una persona religiosa ni creer en alguna iglesia, este mismo argumento me parece sumamente peligroso, no sólo para quienes renunciamos a ser devotos cristianos, sino también para un amplio grupo de cristianos que no pertenecen a la religión oficial del estado: el catolicismo.

Nos guste o no, el artículo 75 de la Constitución Política de Costa Rica nos convierte en un Estado ‘‘oficialmente católico’’. Pese a esto, el propio artículo 75  garantiza el libre ejercicio  de otros cultos siempre que no se opongan a la ‘‘moral universal’’ ni a las ‘‘buenas costumbres. ’’

Admito, no ser jurista ni especialista particularmente en el  área del derecho, sin embargo la redacción de este ordinal me parece sumamente interesante, e incluso peligroso- ¿Cómo definimos que es la ‘‘moral universal’’? ¿Qué significa que el estado sea oficialmente católico? ¿Qué es una buena costumbre o una mala costumbre?

El problema de fondo con esto es que de oponernos a un proyecto de ley porque esté en contra de la religión cristiana (mayoritaria en Costa Rica) estaríamos utilizando -a mi parecer- argumentos donde afirmaríamos que existe una equiparación entre la moral de una religión y la moral universal, ya que la Constitución establece que se garantiza un libre ejercicio de cultos, siempre que estos no atenten contra la ‘‘moral universal’’, no contra la ‘‘moral cristiana’’. Esto, y el hecho de que la religión oficial del estado sea el catolicismo, daría pie para interpretar que la ‘‘moral universal’’ es la ‘‘moral católica’’.

En otras palabras, al oponernos a un proyecto de ley por razones religiosas, estaríamos estableciendo que la religión ha de ser la que tome decisiones en el país. Y al ser la religión oficial única, esta sería la que habría de primar sobre las demás –enmarcándonos siempre en la Constitución Política de Costa Rica-. Así, la adoración a María, los sacramentos de la confirmación y la primera comunión, y demás prácticas arraigadas al amoral católica que no comparten otros sectores cristianos, habrían de formar parte de la moral que prime en las directrices estatales.

Darle rienda a que un argumento religioso se imponga en la toma de decisiones de este país, sentaría un precedente para que en un futuro se mida bajo la misma vara otras actitudes contrarias a la moral católica. Y si bien es cierto, esto no es algo absoluto (la jurisprudencia no es vinculante en Costa Rica) si resulta ser peligroso).

Establecer que las sociedades de convivencia no proceden por ser pecado ante mi religión, no se diferenciaría en nada –a mi parecer- a prohibir el consumo de alcohol o de carne de cerdo por ser un acto condenado ante los ojos de diversas religiones. 

Así, mi posición particular es que la labor del estado (indiferentemente de nuestro credo)debería limitarse a  garantizar laconvivencia pacífica entre ciudadanos y no imponer ni los preceptos de una religión sobre los de otra, ni el culto oficial sobre los derechos y las libertades individuales. No es labor del estado decirle a las personas la forma en que deben de seguir sus vidas o establecer una sola moral para determinar sus leyes. Si lo es sin embargo, permitir el ejercicio pleno de los derechos de las personas y garantizar las libertades individuales de cada uno de los ciudadanos.

Friday, June 14, 2013

De esos momentos que nos regala el deporte

No todos nacen con la pasión de seguir un deporte, o particularmente de vivir el futbol. No todos gritan cada gol con su alma, se abrazan cuando nuestro equipo obtiene un triunfo histórico de visita o sufren cuando un empate de último momento nos deja fuera del mundial.  Cada cual tendrá sus pasiones y disfrutara de sus momentos en ellas. Lo que si todos podemos vivir, nos guste o no el deporte, son los momentos humanos que nos traen estas competencias.

Desde tiempos antiguos, los deportes nos han arrancado las lágrimas, nos han dejado con el corazón en la mano y han sacado lo mejor de nosotros. El coraje, la fuerza, la determinación, la disciplina, la pasión… en fin, ejemplos sobran. Podríamos hablar de un Dereck Redmond que tras haber entrenado toda su vida sufrió una lesión en su tendón de Aquiles en las olimpiadas, pero decidió acabar su carrera de atletismo (de último lugar) en los brazos de su padre. Podríamos hablar de un Eric Abidal que se recuperó de un tumor en el hígado para ganar la champions con el Barcelona. Podríamos hablar de un Peyton Manning y un Adrian Peterson que tras sufrir lesiones dignas de acabar la carrera de cualquier jugador, volvieron en un mismo año para tener una de las mejores temporadas de sus vidas o incluso podríamos hablar de un Muhammed Alí que durante 4 años fue despojado de su título y su licencia de boxeo por negarse a participar en laGuerra de Vietnam.

En fin… Ejemplos sobran, pero particularmente hoy, quisiera recordar uno que no se debe a los atletas, sino a los hinchas. Hoy se cumple un año de uno de los momentos más hermosos de la historia del futbol.

Ocurrió en medio de la competencia europea más importante de este deporte, la Eurocopa, celebrada cada 4 años. En el 2012, los países de Polonia y Ucrania fueron anfitriones de esta fiesta, en la cual, el 14 de junio se enfrentaron las selecciones de España y de Irlanda.

El conjunto rojo, con su vistoso y apabullante juego de tiki-taka (al cual le deben dos campeonatos europeos y uno mundial) logró con facilidad imponerse al incipiente futbol irlandés. El resultado fue un perfecto reflejo del partido, con un indiscutible 4 -0, los verdes estaban afuera de su segunda participación en la Eurocopa, y su primera en más de 10 años.

Fue en este momento, en los últimos 10 minutos, cuando todo estaba perdido que el estadio de Gdansk Arena, Polonia, se puso de pie y cantó eufóricamente, pero lejos de ser los ibéricos celebrando su pase a la segunda ronda, eran los isleños quienes entonaban con todas las fuerzas de sus pulmones el apoyo incondicional a su selección.




El pitazo final cerró el capítulo verde en la Eurocopa, pero sus hinchas se mantuvieron por más de 5 minutos cantando ‘‘The Fields of Athenry’’ una balada tradicional irlandesa, que narra la historia de Michael, un joven que es sentenciado a servir en la prisión de la bahía de Australia, tras robar alimentos para su familia en medio de la Gran Hambruna.



Fue de esta forma que los irlandeses dieron una lección al mundo, una lección de apoyo incondicional, de arraigo, de dignidad. Nos recordaron que los hinchas somos el verdadero equipo y que nunca hay que bajar la cabeza (ni siquiera cuando perdamos 4 a 0) una lección que el pueblo de San Patricio ha aprendido por las malas.

Irlanda es una nación que tiene razones de sobra para estar orgullosa, lucharon por más de 300 años su Independencia, tras sufrir guerras y hambrunas constantes, se han negado a perder su cultura, sus tradiciones y hasta su idioma (aún se habla el gaélico irlandés y se está rescatando). Quizás el futbol no sea su fuerte, pero con excepcionales poetas, dramaturgos y novelistas, con valientes leyendas y un riquísimo folclor, con algunas de las más hermosas tonadas del mundo a sus espaldas ¿porqué habrían de avergonzarse de un 4-0 contra España?

Es por todo eso y mucho más que hoy quiero recordar este momento. Uno de los momentos más hermosos que el deporte me ha dado en mi aún corta vida, porque esos hinchas nos recordaron que, más allá de la cancha, de los goles y del juego, más allá del resultado, los deportes son parte de nuestra cultura, y de nuestra condición humana. nos recordaron que, como humanos, podemos caer, perder por una arrasadora diferencia, quedar eliminados y apagar nuestros sueños, pero como humanos, también nos podremos levantar, y si nos levantamos con solidaridad, apoyándonos unos a otros con valentía, lo haremos con mucha más dignidad y fortaleza.


¡Gracias afición verde! ¡Gracias Irlanda!