Thursday, January 21, 2016

El suplicio de salir a la calle

El pasado 6 de octubre, Gerardo Cruz denunció en redes a un hombre que presuntamente grababa bajo la falda de una joven. Un día después Gerardo fue apuñalado y, ultimadamente, murió como resultado del ataque. En medio de la discusión que generó el incidente, varias mujeres compartieron sus historias de acoso callejero, este artículo fue escrito en base a esos testimonios.


Valeria era tan sólo una niña cuando fue abusada sexualmente por un familiar político. Cómo si ocupara un recordatorio de esto, cada día cuando camina por San José, miradas, improperios, o hasta intentos de tocarla la llevan de vuelta a este episodio de su vida.  Valeria es sólo una de las muchísimas mujeres que día a día se enfrenta al acoso callejero en nuestro país. Una realidad que sistemáticamente hemos decidido ignorar como sociedad y aunque hace menos de un año todos nos impactamos con el caso de Gerardo Cruz, poco se concretó a la hora de la verdad.

Las historias vienen en todos los colores pero tienen varios patrones comunes: la violencia, la apropiación forzosa del cuerpo y del espacio personal, el irrespeto... A veces son miradas lujuriosas, a veces son palabras inapropiadas, a  veces es peor.

No sólo Valeria carga con historias a sus espaldas. A Marcela un desconocido se detuvo para enseñarle el pene en el portón de su casa cuando tenía menos de diez años. Un amigo de la familia de María la hizo tocarlo  cuando ella tenía tan sólo 10 años. Si bien estas historias no suceden en espacios públicos, María las recordó cuando un hombre mayor intentó tocarla diciéndole ‘‘rica’’ en las gradas de un Más por menos y Marcela cuando en vez de asaltarla la obligaron a dar un beso o cuando la tocaron en el bus.

Las edades tampoco protegen. Desde pequeñas las mujeres costarricenses deben saber qué es el acoso, ya sea porque lo ven cuando le ocurre a sus madres (cómo a Mariana o a Xime) o porque lo viven en carne propia, aun siendo muy niñas, como le sucedió a Lina. También lo sufren muy adultas, como a la mamá de Mónica, que le tocó la nalga un tipo que podría tener la edad de su hijo.

 En los buses le  han susurran improperios al oído a Isabel y a Mónica. A Catalina le preguntaron ‘‘¿Cuánto cuesta usted?’’ y se le han masturbado en frente. Lo cual no es tan poco común. A Irene, Natalia y a Isabel también les ha pasado. En fin, la lista puede continuar pero el problema es más profundo.

El problema es que, aún hoy, muchos ven a las mujeres como objetos sexuales, no como personas. Cómo cuando los intereses profesionales de Mariana chocaron con que sólo querían tener sexo con ella, cuando a Mónica le atribuyen sus logros profesionales a ‘‘ser mujer’’ o cuando simplemente se burlan tras el ultraje.

Lo cierto es que, para muchas, caminar por San José, es un suplicio. Rebeca dejó de ir a hacer deporte en La Sabana porque un hombre la filmaba. Natalia no pudo trabajar un día por el acoso que recibió y Laura corrió donde un guarda y pidió que la recogieran porque un carro la perseguía. Siempre se debe pensar en la vestimenta (aunque, probablemente igual alguien grite un improperio), en si gastar dos mil colones por un taxi para no aguantar lo que pueda pasar en el bus, en por donde irse, como seguir el día. Siempre está en la mente el sentimiento de inseguridad.

Si bien Cristina pudo narrar su historia y tras un tedioso proceso su caso no quedó impune. Las autoridades estiman que las denuncias son increíblemente bajas en comparación con la cantidad real de casos. Según el Segundo Estado de Derechos delas mujeres en Costa Rica, al menos el 79,1% de mujeres ha sufrido algún tipo de hostigamiento en espacios públicos.

Pero quizás lo más grave de todo esto, más allá de que ocurra todos los días y a todas horas, es que lo vemos como algo normal. A Lina su propia madre le dijo que no debía vestir así y por dos años de colegio utilizó un pantalón dos tallas más grande, a Natalia sus propios familiares le han dicho que exagera.  A Melissa le dijeron un discurso recurrente: ‘‘es culpa suya por vestirse así’’. Siempre se minimiza el acoso, llegando a un punto en que hasta las propias víctimas lo normalizan.


Cómo dijo mi amiga Silvia ‘‘No es posible que sentir miedo por andar en vestido, o tener que caminar rápido para ‘‘escapar’’ de una fila de hombres en el borde de una acera gritando cosas, o que incluso haya que cerrar la ventana del carro porque el conductor de al lado comienza a tirar besos al aire, y otros gestos que rayan en lo obsceno, sea la normalidad a la que una mujer, en pleno siglo XXI se tenga que afrontar’’.

*La identidad de la mayoría de las personas que dieron su testimonio está protegida, los nombres no corresponden a los nombres verdaderos.


TESTIMONIOS

Silvia                                          Valeria                                            Marcela

Isabel                                         Cristina                                            Laura

María                                         Natalia                                              Irene

Mariana                                      Rebeca                                             Melissa

Maria José (Xime)                        Lina                                                Mónica

 Catalina




Wednesday, January 20, 2016

El silencio es lo más difícil de asumir


Según el Ministerio de Salud las agresiones sexuales fueron el principal tipo de abuso en el 2014 y de acuerdo con el Segundo Estado de Derechos de las mújeres en Costa Rica  al menos el 79,1% de mújeres ha sufrido algún tipo de hostigamiento en espacios públicos


Valeria (identidad protegida) camina por San José con la esperanza de que no le griten improperios, de que no la miren con indecencia, de que su día continúe tranquilamente, pero, al igual que cualquier mujer costarricense, sabe que las probabilidades están en su contra. Lo más seguro es que recibirá un pequeño recuerdo de un pasado que ha luchado mucho tiempo por enterrar.

De muy niña, una persona de confianza quiso apropiarse de su cuerpo. Más de veinte años después, las cicatrices de esa noche todavía duelen. Aun cuando su cara no lo muestre y su vida transcurra como la de cualquier joven profesional exitosa, este ‘‘monstruo’’ reaparece cada vez que desconocidos (con ‘‘piropos’’, miradas y hasta intentos de tocarla) reclaman un pedazo de su intimidad. Tras los eventos alrededor de la publicación en redes hecha por Gerardo Cruz,  Valeria decidió compartir un texto y unas cuantas palabras sobre su historia y el tema del acoso callejero.

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Me dijo: “Tengo un monstruo en el armario
tendrás que acompañarme hasta la cama
no pienses que estoy loca, no hagas caso
son restos de una infancia mal curada”
Tranquila con los medios no se juega
y a mí la oscuridad ya no me asusta
termínate la copa y vamos fuera
no voy a abandonarte a estas alturas.

Luis Ramiro



Vivo con un monstruo en el armario
se mudó la noche vieja que anticipaba el amanecer de 1995.

A veces se ocultaba tan bien que lograba olvidarlo por un tiempo
pero regresaba. Y con él el miedo. 

Lo tuve tan cerca, lo observé tanto, le temí tanto
que descifré su fortaleza: el silencio.

Yo no soy la única que tiene que convivir con él
yo no soy la única a la que quebraron, 
yo no soy la única que sintió miedo y guardó silencio.

Cada agresión es un nuevo espacio abierto en el armario
y cada silencio permite al mercado de bienes raíces expandirse
no nos permitamos ser agentes del miedo.  


Cuando tenía 4 años un familiar político me abusó, amenazó con lastimar a mi familia si yo decía algo. Es un gran secreto para una niña tan pequeña. Fue ahí cuando el monstruo se mudó conmigo. Un año exacto después, cuando regresamos al mismo lugar a la tradicional noche vieja tuve un ataque de pánico. Las personas a las que les conté me obligaron a guardar silencio para proteger la estabilidad de la familia, para evitar una ruptura. Pero ese silencio tuvo un alto precio, me dejó rota por dentro. 

Las agresiones se dan todos los días, como oscuros secretos o como gritos en la calle. Y el silencio es su mayor cómplice.


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¿Cómo podemos ligar lo que a vos te pasó con el tema del acoso callejero?

En  lo que a mí respecta, creo que la violencia sexual contra la mujer empieza demasiado pequeñas y creo que la gente no termina de entender que el acoso callejero es una agresión sexual tan reprochable como cualquier otra agresión. Si querés que te cuente una historia de acoso callejero yo tengo ocho mil, pero creo que esta (la que compartí) es la que más me afecta.


Cuando te han pasado este tipo de situaciones ¿Qué tanto te hace recordar o te golpea en el sentido de la agresión que sufriste?

Creo que mucho, porque siempre es como un recordatorio ¿sabés? Es cómo un recordatorio de que alguien más quiere poseer el cuerpo tuyo y de que alguien más quiere hacerte un daño o que te  imagina de una manera que no quieres que lo haga. Cada vez que pasa es inmediatamente un recordatorio, por más que quiera evitarlo.

Por lo menos a mí me da mucho miedo todo el tiempo, porque no sé  hasta qué punto estas personas que te dicen esto en la calle también le están haciendo un daño a alguien en otro ámbito. No sé en qué punto se detiene esto.


Lo que te entiendo es que este tipo de cosas proyectan lo que te pasó a vos, o sea lo ves como parte de un mismo problema, como parte de un todo…

Sí, ambas son agresiones sexuales, ya sea un grito en la calle o lo que me sucedió a mí, entonces yo creo que inevitablemente cuando alguien sale gritándome en la calle, cuando alguien quiere poseer mi cuerpo con palabras, irremediablemente lo veo ligado a lo que me sucedió; porque así es, siento agredida mi intimidad. Siento la misma impotencia de no estar protegida, de no poder hacer nada, y además siento miedo de que esa persona que me está agrediendo en la calle en ese momento es un potencial agresor en todo sentido.

Cómo que nunca sabés en qué momento se detiene esa cadena. Da impotencia y miedo definitivamente un recuerdo a lo que me sucedió. La ley nunca me pudo respaldar cuando a mi me sucedió lo que me sucedió y no me respalda ahora con el acoso callejero tampoco, entonces siempre terminás sintiéndote indefensa ante una agresión sexual en cualquier ámbito. En el ámbito íntimo o en el de la calle.


¿Qué tan a menudo sentís que te ves expuesta a este tipo de situaciones donde te sentís impotente y agredida?

Pasa cada vez que caminas por la calle, si pusiéramos un contador, sería absurda la cantidad de veces a la semana que escuchás un improperio de alguien en la calle.  Incluso terminás tomando decisiones en función de evitar agresiones, a veces prefiero ir en carro solamente para evitarme esas molestias y terminás así, encerrándote.

Creo que el principal problema es ese, es una cuestión cultural que, al final de cuentas,  uno termina tomando medidas para protegerse una, en vez de poner las demandas porque el país no tiene ningún tipo de acogimiento legal que sea realmente efectivo para estas situaciones. Es decir, podés poner una demanda, yo he puesto un montón pero de ahí a que realmente concluya en algo… nunca pasa. Entonces es una cuestión súper repetitiva y hasta que no hagamos algo para solucionarlo en serio y hasta que no haya un marco legal que acoja el acoso como algo serio, creo que las mujeres vamos a seguir escondiéndonos.

Yo sé que esas cosas hay que enfrentarlas pero realmente es super difícil, especialmente cuando ya tienes una situación detrás que te afecta mucho. Es super difícil enfrentarse a esto siempre y ser fuerte. A veces uno simplemente no está en el humor y prefiere irse en carro.


¿Ha habido alguna situación particular que te haya llevado a  recordar lo que te pasó o que te haya llamado la atención por ser más agresiva de lo común en el ámbito público?

Creo que hay varios niveles. A veces te gritan cosas y te dicen algo cochino y creo que ese es como el nivel más bajo al que estas expuesta. Ya algo más agresivo es cuando intentan tocarte, te tocan el trasero, tratan de tocarte una teta en el camino, y creo que ya ahí es mucho más fuerte. Recuerdo una vez en la Avenida Central que un chavalo se me lanzó encima para tocarme y sí, definitivamente cuando ya pasa al ámbito físico se vuelve mucho más agresivo que cuando te están nada más diciendo obsenidades. Obviamente en ninguno de los casos es justificable pero sí se vuelve más físico es más fuerte, y eso es mucho más difícil de manejar para mí porque me recuerda la agresión que tuve. Obviamente, aún si eso no hubiera sucedido (el abuso cuando era niña) ya una agresión sexual física es muhco más intimidante.


¿Alguna vez te has enfrentado a las personas que te gritan o te intentan tocar?

Así como golpearlos no, he gritado, una vez empecé a gritar fuego porque es lo que siempre te recomiendan que grités, porque la gente no ayuda cuando gritas auxilio.

Otra vez que había un chavalo en el bus que estaba tratando de restregarse conmigo, era sumamente asqueroso, esa vez recuerdo que traté de quitarme y nunca dije nada. Todavía cuando vuelvo a pensar en esa ocasión como que me arrepiento de haber tomado esa decisión, como que debí de haberlo expuesto y haber dicho algo.

Creo que violentamente no reaccionaría a menos que ya estuviera en riesgo mi persona, aprendí MMA y técnicas de defensa personal como parte de enfrentar y superar mi pasado y eso me da más tranquilidad ahora. Una reacción violenta sería en caso de que se esté violentando físicamente mi intimidad y que necesite defenderme, pero si los he expuesto algunas veces. Me causa un poco de ansiedad eso de gritar en la calle, me hace sentir muy expuesta a mí también.


¿Si pudieras describirme cómo es el sentimiento justo después de haber vivido estas situaciones, cómo lo harías?

Creo que es una mezcla de sentimientos, por un lado te sentís frustrada de no sentir que podás hacer algo realmente útil para que esto se detenga. Me siento también enojada porque es alguien que está tratando de meterse con mi intimidad y está tratando de tomar posesión de mi cuerpo. Me siento triste porque empiezo a perder la esperanza en que estas cosas cambien y creo que más que todo es frustración y dolor de que estas cosas sucedan y de que las mujeres nos veamos violentadas todo el tiempo y de que no podamos hacer nada. Es una frustración súper fea.

Y con la situación que ocurrió de Gerardo Cruz* en las pasadas semanas ¿Cómo te sentiste?

Ojalá que la gente no termine por olvidar esto, pero la memoria a veces suele ser muy breve. Me alegró mucho que se pudiera poner en la agenda el hecho del acoso callejero, pero la situación a la vez me entristeció mucho. El tema del acoso callejero y de cualquier agresión sexual es algo que para mí es muy sensible, y cuando empecé a leer los comentarios de la gente culpando a las mujeres y a ver los acercamientos de los medios con esas noticias victimizando al agresor, no sé si me terminé por defraudar o si me quedó algo de esperanza, porque yo creo que mucha gente si se cuestionó lo que estaba sucediendo, y se habló del tema y se analizó por lo menos.

Pero fue triste porque vi muchos comentarios de pesonas que decían: ‘‘bueno si pero esas personas son víctimas también’’ o “ellas andan chinguitas en la calle..’’ Es como absurda esa forma de pensar. Yo veo un chavalo sin camiseta corriendo por la sabana y no le grito ‘‘papi rico lo que sea…’’

Tal vez estoy sesgada porque me afectan más los comentarios negativos y los engrandezco más, pero si vi que demasiadas reacciones terminaron por volver a culpar a las mujeres de esto. Si bien el tema se puso en la agenda nacional creo que muchas mujeres terminaron por tener más miedo, porque recuerdo escuchar a un familiar decir: ‘‘bueno vea lo que pasa a las mujeres por andar chingoletas.’’ 

Al final lo que todo este boom mediático del caso de Gerardo fue que todos nos sintiéramos inseguros, porque inicialmente él solo lo puso en en la agenda pero luego terminó siendo apuñalado, entonces eso genera una sensación de muchísima más inseguridad y las autoridades no pudieron, o no han podido, esclarecer que fue lo que sucedió y dar justicia.

Todos hablamos de esto y dijimos cuan injusto era, pero al final de cuentas, el chavalo que grabó a la chica no fue acusado, Gerardo terminó en el hospital apuñalado, sus hijos no tendrán con ellos a su papá. Y las mujeres terminamos sintiendo al final es que hay un problema, todos lo reconocemos y ya… terminás igual, terminás con las mismas herramientas que empezaste, sabiendo que hay un poco de puercos en la calle que pasan haciendo y diciendo cosas asquerosas,  que te quieren grabar, que te quieren decir cosas, que te quieren manosear y sin ninguna herramienta  para combatirlo porque no podés acudir a ningún marco legal efectivo. Cuando hacés una demanda tenés que esperarte como 6 u o 8 meses y creo que las estadísticas dicen que como un 25% o menos de esos casos son los que terminan en alguna condena y el resto se quedan tirados, y yo quisiera saber cuantos son los casos que realmente se demandan de los que suceden todos los días.

Si bien me pareció grandioso que se pusiera en la agenda publica el tema, me terminó pareciendo como algo pasajero, me desesperanzó en realidad porque terminó siendo  una situación en que las personas víctimas salieron perdiendo y no hubo ningún movimiento legal.

Y creo que va más allá, por ejemplo cuando yo tenía cinco años me abusaron y mi mamá y mi tío por guardar el equilibrio de la familia me dijeron que no podía decir nada a nadie más, ni de la familia ni fuera. Ya más grande, cuando las repercusiones de lo que había sucedido se volvían más grandes que yo, tuve que sacarlo de mi sistema. Recuerdo que fui a la policía y puse la denuncia, y me dijeron que habían pasado diez años de lo sucedido y el crimen estaba prescrito. Y recuerdo al oficial diciéndome que de todas maneras las posibilidades de que la denuncia se hubiera convertido en sentencia si la hubiera hecho cuando sucedió la agresión, eran mínimas. Y lo que me recomendó fue tomar la justicia por mi cuenta. Y recuerdo al oficial diciéndome eso y yo perpleja. 

Yo entiendo que ya pasó pero ¡cómo los mismos oficiales de entrada pueden decirte que el sistema legal que existe no te protege y no te hubiera protegido en ese entonces! Creo que al final eso es lo que me deja toda la situación de Gerardo, sentir que no hay nada en Costa Rica que proteja a las mujeres de esto y que a pesar de que se puso el tema en agenda, no apareció ninguna propuesta que nos proteja más adelante.

A mí me gustaría de verdad hacer algo, en este momento yo no me siento tan estable emocionalmente como para abrir esa herida todavía de manera tan expuesta, pero si quisiera, eventualmente, que pudiéramos dejar el tabú y que la gente estuviera mucho más dispuesta en estos temas, dispuesta a proponer algo y a escuchar sin prejuicios. Yo creo que si culturalmente no cambiamos y si legalmente no establecemos un marco que permita el castigo de estas situaciones, no va a cambiar nada.

El silencio que solemos guardar cuando estas cosas pasan es lo más difícil de asumir y el principal enemigo, guardamos silencio cuando a alguien le gritan improperios en la calle, mi familia me pidió que guardara silencio cuando me agredieron, y ese silencio y esa falta de marco legal y el desinterés del gobierno y de la gente por concretar un marco legal que nos proteja es lo más difícil de asumir después de que se pusiera el tema en agenda.


Wednesday, December 23, 2015

Navidad para un no creyente

El natalicio de Jesucristo es la fiesta cristiana más importante y alegre. Alrededor de todo el mundo, las familias cristianas se reúnencada 25 de diciembre (o 7 de enero en el caso de los cristianos ortodoxos) a conmemorar esta fecha y disfrutar en un ambiente de paz y armonía, sin embargo, existen -más aún en  estos tiempos- familias donde algún miembro reniega su fe cristiana. Se declaran ateos, agnósticos, o se han convertido a alguna otra religión.

Tal es mi caso, desde hace algunos años, puse a un lado mi fe católica y preferí llamarme ‘‘no creyente’’, sin embargo, sigo celebrando navidad. ¿Es esto una contradicción? Estoy seguro que en un mundo donde existen más jueces que acusados habrá  quien se sienta en potestad de llamarme hipócrita y juzgarme, pero a mí me gustaría hilar un poco más en la idea de Navidad.

Si bien es cierto, la Navidad es una celebración religiosa, con un profundo contenido espiritual y sacro, también es un fenómeno social. En países como el que yo crecí, donde hay más de un 80% o 90% de la población que sigue algún tipo de cristianismo, diciembre moldea la cultura y la sociedad, determina patrones de consumo y comportamiento y afecta la toma de decisiones de los individuos. Más importante aún, determina la psique social y, por lo tanto, individual de las personas.

Aún sin ser creyente, no puedo escaparme de este contexto, pero más importante aún, no veo porque hacerlo. Diciembre huele a tamales, a cena familiar en la casa de mi abuela compartiendo regalos con mis primitas, haciendo llamadas o mandando mensajes a mis amigos para desearles una feliz navidad y recordarles que aquí estoy para ellos y que quiero que tengan un bonito momento con sus seres queridos.

Navidad para mí (incluso después de haber hecho la primera comunión, cuando yo era un niño relativamente religioso) nunca se limitó  a su celebración religiosa. Siempre ha significado algo más, Momentos para compartir con mi barrio en las posadas, para cenar con mi familia y comprarles regalos a mis padres y a mi hermano. 

Navidad para mí significa armonía, paz, felicidad y pasar un tiempo de calidad con mis seres queridos y no veo por qué el hecho de que yo ya no crea en Cristo, significa que ya no puedo tomar esta fecha como un recordatorio de estas cosas.

Podrá haber quienes dicen que nunca va a tener el mismo significado para mí que para un creyente, o incluso quienes dicen que no disfruto del ‘’verdadero significado’’ de la Navidad, pero ninguna de estas dos aseveraciones implican que mi navidad carezca absolutamente de significado. Yo lo veo como un tiempo para buscar paz interna y compartir con mis seres queridos y tomo la fecha porque es con la que culturalmente me siento identificado. No me incumbe si ese sea o no sea el ‘‘verdadero significado’’ y tampoco creo que sea potestad de un tercero definir esto.

También está, por otro lado, quienes podrán decir que si reniego mi fe cristiana debería rechazar en conjunto todo lo que ella representa, pero tampoco creo que sea el caso. Yo fui criado con valores cristianos que si bien me cuestioné (algunos los habré rechazado y otros aceptado) forman parte de mí, y forma parte de una sociedad que me formó y que no puedo negar. Además el hecho de que yo no comparta una idea o una fe, no significa que deba automáticamente rechazar todo lo que esta fe o idea representa. Ni siquiera tengo porque pensar que esta fe es dañina, simplemente no la comparto y a eso se limita mi definición como ‘‘no creyente’’.


En fin, Navidad para mí es un momento de buscar paz y reconciliación, de compartir y darse una oportunidad de regocijo. Así lo veo y creo que así lo seguiré viendo indiferentemente de si cambió o no mi visión espiritual. ¡Feliz Navidad!

Tuesday, November 24, 2015

Tico musulmán







El Islam es una religión practicada por cerca de 1300 millones personas en el mundo y comparte las raíces del judaísmo y el cristianismo. Según datos del Programa Latinoamericano de Estudios Religiosos,  al 2011, el Islam correspondía a cerca del 0,01% de la población costarricense, la mayoría de los cuales son inmigrantes de India, Pakistán, Somalia, Irán y varios países Árabes



Su cédula dice que su nombre es Stiven Villalobos, pero él empezó hacerse llamar Ibrahím desde hace cinco años, hoy responde a cualquiera de los dos nombres. Es fácil reconocer a este joven santaneco por su risa fácil, por la tímida barba que rodea su cara o las muecas  que hace cuando  falla un gol en la mejenga de futbol cinco, lo que sucede más veces de lo que le gustaría admitir.

Ibrahím es  estudiante de economía  y también es uno de los, aproximadamente, 1500 musulmanes que viven en el país, sin embargo, a diferencia de la mayoría de ellos, él es costarricense converso, proveniente de una familia tradicionalmente católica.  El pasado viernes 13 de noviembre, Ibrahím volvió de la mezquita de Calle Blancos para toparse con la desagradable sorpresa de que un grupo de extremistas había utilizado el nombre de su religión para perpetuar uno de los ataques terroristas más sangrientos de la historia de Francia. Él accedió a compartir una conversación conmigo sobre su vida espiritual y su opinión acerca de los últimos acontecimientos del mundo musulmán.

¿Cómo te convertiste al Islam?

Hace cinco años empecé a conocer al respecto. Yo trabajaba en una tienda donde reparaban celulares y conocí a un cliente que iba mucho, resultó ser vecino, y me invitó a la casa. Él es de Bahamas y cuando entré a la casa, lo primero que vi fue un libro que uno abría de derecha a izquierda, que estaba escrito árabe. Y le pregunté ¿usted habla árabe? Y me dijo que sí, que hablaba un poquitito, y le dije que siempre me había llamado la atención  ese idioma. Yo sentí que él estaba como acongojado y me dijo: ‘‘es que yo soy musulmán’’ y yo le dije: ‘‘¡Nombres! Viera a mí como me interesa eso. ’’ Para él fue muy impactante, me imagino que él tenía miedo de decírmelo porque en Costa Rica hay cierto desconocimiento de esa cultura, de la sociedad y de la religión en particular.
Entonces empecé a conocer, asistí a la mezquita que queda aquí en Calle Blancos y fue como un ‘‘click’’ de inmediato. Yo era ateo, tenía una vida totalmente perdida y  vieras que con el Islam encontré la ruta y encontré la felicidad.

¿Qué te llamó la atención del islam que no encontraste en el catolicismo y en otras religiones?

Las personas, los verdaderos musulmanes tienen una gran sabiduría. Un requisito para ser buen musulmán es conocer de nuestra religión. Uno simplemente no puede decir soy musulmán y ya, como en otros credos que alguna gente dice soy católico pero no voy a misa. Es necesario una constante retroalimentación. Dentro del Islam hay mucho estudio que uno tiene que hacer, desde el mismo Corán, uno se autoimpone la lectura. Nadie se lo dice pero uno tiene la necesidad de leer el Corán, son cosas muy amplias.

¿Cómo tomó tu familia y amigos cuando vos te convertiste al Islam?

Yo primero lo hablé con mis amigos porque con la familia es más difícil. Con mis amigos fue muy difícil porque yo antes  tenía muchas costumbres con ellos que no son acorde a la visión islámica de vida, para mí fue muy difícil empezar a adoptar nuevas actitudes. No me avergüenza decirlo, yo fui alcohólico empedernido y la mayor cantidad de amistades que yo tenía compartíamos ese vicio y eso fue súper espinoso porque empecé a perder relación con muchos, no la amistad sino la relación, ese convivio semanal que tenía con ellos.

Con mi familia fue peor porque fue como (suspira)… no se… podría compararlo  como cuando una persona dice que es homosexual. Es un escándalo que se hace. Aquí en mi casa fue tortuoso durante dos años hasta que mis papas empezaron a notar un cambio radical positivo y que al día de hoy es mantiene. Hoy, a mí me sorprende que ya haya una total apertura, que mi mama me pregunte que si el viernes voy a la mezquita, que cuando es Ramadán, ya no me cocina cerdo*. Pero fue progresivo todo, al principio fue difícil, en algún momento dije ‘’no puedo con esto es demasiado, voy a dejarlo’’ y bueno encontré personas en las cuales apoyarme y bueno, hoy en día ellos son los pilares fundamentales de que yo tenga tanta felicidad de pertenecer a esta religión.

¿Gracias al Islam vos superaste el alcoholismo?

Si por supuesto, definitivamente, no sólo eso. Con mis padres yo tenía una comunicación totalmente fracturada y hoy en día hablo con ellos de temas que anteriormente no hablaba con ellos con una total naturalidad. Yo  agradezco a Dios que hoy lo puedo hacer.

¿Y cuando le decís a alguien que no conocés , que sos musulmán como es la reacción?

Yo soy muy cauteloso en eso, sé con quién decirlo y con quien no. Hoy en día lo digo abiertamente pero con algunas personas profundizo y con otras no. Nosotros tenemos una misión que se llama el Dawa. El Dawa es dar un testimonio propio, una explicación de nuestro estilo de vida sin ánimos de convertir a las personas o amonestarlas sobre su estilo de vida, sino simplemente para alejar totalmente ese velo de ignorancia que hay sobre el Islam. Yo diría que no soy muy bueno dando Dawa, pero por lo menos a través de las redes sociales, especialmente facebook y twitter trato de compartir información. Al principio como te decía, tenía temor absoluto, hoy en día siento que no tengo nada que esconder y las personas pueden conocerme mejor a través de ello y tener una noción más positiva de lo que es el Islam.

¿Has tenido la experiencia de alguien reaccionando de una manera que te llame la atención cuando decís que sos musulmán?

El caso más feo que me han pasado curiosamente son donde menos pensé que sucedería, en la Universidad de Costa Rica, pero creo que fue más por una motivación política porque uno de ellos, yo andaba con una camisa en alusión a palestina y esta persona, él me dijo, yo soy sionista pro Israel 100% y ustedes son unos terroristas. Y yo dije, este tipo a mi no me conoce ni nada. A mí me dio mucha vergüenza por la forma en que el gritaba, me decía que nos diéramos golpes y yo dije: ‘‘no, no, yo con usted no tengo nada que hablar, usted váyase por un lado y yo del otro y listo.’’

Tal vez no me ha pasado mucho porque, a diferencia de otros amigos míos, ando como ‘‘civil’’ como dicen. Es decir jeans, tenis, camisa normal y camisa de equipo. Pero hay amigos míos que si utilizan atuendos de medio oriente, yo tengo un amigo que es estadounidense, pero el sí adoptó las costumbres  en cuanto a vestimenta islámicas y él si recibe mucho abuso.

Ahora hablando un poco más sobre el Islam en sí.  En occidente siempre escuchamos que se hablan de dos ramas del Islám, suníes y chiíes, ¿Cuál es la diferencia entre estos dos grupos?

Bueno yo quisiera decir que en esta diferenciación sectaria yo no tomo partido, yo soy musulmán, no soy ni suníta ni chiías, somos hermanos porque compartimos la Sahada, que es la atestiguación de que solamente existe un dios que es Dios, ‘‘La llah llah Allah’’. Para mí eso es un lazo fraternal.

Ahora, La gran división que hubo con esto es que en los tiempos del Profeta, la paz y las bendiciones sean con Él, a la muerte de Él, el Estado Islámico en ese entonces buscaba un sucesor y bueno de ahí el primer califa fue Abu Bakr as-Siddiq que fue uno de los acompañantes más fieles del Profeta y siguió el segundo, hasta el cuarto califa fue Alí, que era el primo del profeta. Había un sector de la población que era muy partidaria de él. Debido a esta discordia de designar quién era el sucesor para regir los musulmanes, su hijo, Hussein fue asesinado.

Los chiíes, que actualmente conocemos, -Shía significa segidores de Alí- eran partidarios de que los sucesores del Profeta, tenían que venir de la familia de él. Mientras que los suníes adoptaron la idea de que cualquier persona que sea escogida por los musulmanes puede ser sucesor del profeta. Entonces desde esos años se viene dando esa guerra encarnizada  que vivimos hoy en día, representada en el poder fáctico por Arabia Saudita, el país más influyente a nivel suní y su confrontación con Irán y los persas chiís. De ahí viene ese gran conflicto sectario que para desgracia nuestra divide al mundo musulmán.

¿Es el Islam una religión que violenta los derechos de la mujer? ¿Por qué existe esa concepción en Occidente?

Creo que esta concepción existe porque la sociedad árabe** en sí, es machista. Esto es muy distinto al concepto en sí que se tiene de la mujer en el Islam. Por ejemplo, imagínese que en los tiempos del Profeta, la paz y las bendiciones sean con Él, había una práctica muy usual que era enterrar a las niñas vivas hasta que murieran, esto porque, para los árabes de la época preislámica, tener una mujer era una desgracia. A raíz de la instauración del monoteísmo islámico en la península arábiga esa tradición se erradicó totalmente. Se le dotó de  derechos a las mujeres como el divorcio, las dotes, las herencias. Imagínese que el papel de la mujer en la  estructuración del  Estado Islámico de aquel entonces era tan importante que las mujeres eran las encargadas de dar las noticias más importantes en la mezquita en los sermones de los viernes.  Una mujer fue destinada por el segundo califa del Estado islámico, como la encargada de controlar los precios, que en ese entonces eran supremamente abusivos por parte de los mercaderes y ella vino a instaurar un régimen más equitativo y más justo, eliminando totalmente la usura.

El papel de la mujer es tan importante en el Islam que para nosotros es común decir que debajo de los pies de las madres nuestras se encuentra el paraíso. La mujer tiene un capítulo entero para ellas mismas y sus derechos en el Corán, y hasta la Virgen María tiene un sura totalmente dedicado a ella. Entonces si lo vemos desde esta perspectiva, el Islam resulta ser liberador para las mujeres, o le otorga poderes que anteriormente en esa sociedad ni tan siquiera se pensaban y que incluso eran más progresistas que en la Europa Medieval. Incluso se puede buscar en redes sociales mujeres que llevan a cabo una actividad feminista islámica supremamente inspiradora.

El asunto está que en Occidente se cree que cuando una mujer luce el velo islámico es por opresión de los hombres o machismo.  Si una mujer no utiliza el velo, no necesariamente quiere decir que ya no es musulmana. Hay muchas musulmanas que no utilizan el velo. Hay países muy retrógrados en sus políticas, como Arabia Saudita o Irán, que oprimen totalmente a las mujeres, mientras en países como Turquía, Pakistán o Jordania, las mujeres llegan a ocupar cargos políticos. Entonces si la prensa occidental sigue solamente viendo estos casos que son una excepcionalidad, Occidente va a decir que las mujeres son oprimidas, y resulta ser que el caso de la mujer musulmana es un argumento para las intervenciones militares. Siempre ha habido esa concepción, que ha sido como un femenismo colonialista. ‘‘Hay que ir a salvar a las mujeres musulmanas’’ pero resulta ser que las mujeres musulmanas son las mayores víctimas de las guerras. Es un tema muy complejo y sin bases argumentativas es peor.

¿Y qué me podés decir del hecho que se acepta dentro de la religión la idea de que un hombre puede tener cuatro esposas?

Este caso de las cuatro mujeres es muy curioso y te voy a explicar por qué. En los tiempos de  la creación del  Estado Islámico en sus primeros años hubo cruentas guerras contra los musulmanes. Los musulmanes, eran vistos como una amenaza en común en toda la Península Arábiga, habían tantas guerras que la población masculina descendió a niveles bajísimos, entonces para que las mujeres no quedaran huérfanas y no quedaran en estado de pobreza se vino a reformar esta cuestión de la familia para que un hombre pudiera mantener varias mujeres, pero esto como un acto humanitario, porque en este caso las mujeres eran víctimas. En ese entonces una mujer que estaba sola corría muchos riesgos.

Hoy en día eso ya pasó, la idea de cuatro mujeres está obsoleta, a mi parecer, con una es suficiente y si usted le pregunta a muchos árabes, no sólo a  un musulmán converso occidental, le va a decir que con una es suficiente. Esa idea de que cuatro mujeres, existe, pero alguien como yo que está luchando por sacar una carrera universitaria ¿Imáginese con cuatro esposas? Es una cosa muy pesada.

Vos me hablás de qataríes, egipcios, saudíes y casí siempre países árabes. Bueno, también mencionaste a Turquía e Irán que son persas  pero a nivel general siempre se habla del mundo árabe. ¿Por qué nunca se habla de Malasia, Indonesia y estos países? ¿Por qué no se habla del Islam del este asiático?

Es una buena pregunta, a mi me da pena el caso de los uyghur en China y los  rojingyas en Myanmar, esa pobre gente está viviendo una opresión totalmente brutal, por parte de los estados donde viven y han sido invisibilidades de tal forma. Uno como musulmán debería recriminarse eso- ¿Por qué están tan abandonados? Indonesia, creo que es la mayor población musulmana del mundo, más de 120 millones, esa zona es muy importante, una gran parte de lo que es la Unidad Musulmana Mundial está ahí.

Creo que esto es porque el Islam ha parecido ser árabe y creo que los musulmanes occidentales tenemos mucha culpa de ello porque a veces queremos imitar a los árabes y esa es una verdad que no se ha dicho aún. Nosotros vemos en los árabes un ejemplo a seguir, pero hay que desligar los conceptos. No todos los árabes son musulmanes y no todos los musulmanes son árabes.

Ahora quería preguntarte sobre los atentados de París, ¿Cómo sentiste que se reaccionó en Costa Rica alrededor de los atentados de París?

Ese día yo me enteré con un musulmán francés, me dijo: ‘‘viejo están atacando París, creo que hubo una explosión en el estadio donde está jugando Francia y Alemania’’ y yo dije, ‘‘Ojalá no sea un idiota de estos de DAESH, del Estado Islámico’’ Me arrepiento de haber dicho esto, pero dije: ‘‘Ojalá haya sido alguien de ultraderecha, porque si es alguien de DAESH los pobres que van a sufrir son los refugiados: les van a cerrar las fronteras, los van a perseguir y los van a echar.’’

Creo que aquí en Costa Rica, los medios de comunicación primero me causaron cierta tristeza porque, al menos aquí en mi casa, canal 7 es una referencia  y a las cinco de la tarde que volví de la mezquita, había una nóvela y en el 6 no me acuerdo que había, y eso, mientras todas las cadenas internacionales estaban dándole cobertura a París. Eso a mí me dolió mucho, tanto que esa noche ni quise ver el partido de la sele.

Por otro lado yo vi que al menos, la reacción en Costa Rica por parte de las personas fue muy solidaria. A mí me extraña que la gente se haya conmovido más por un atentado de París que por un atentado en Líbano, son igual de dolorosos, pero creo la gente tiene más conexión con París,  las películas nos transportan ahí, el Paris Saint Germain tiene muchos aficionados aquí en Costa Rica, grandes medios de comunicación se concentran en París.

Si bien la reacción a lo largo del fin de semana después se derivó en otras cuestiones, en peleas de si tengo una bandera de Francia o, de Líbano, o la de Síria, eso fue una segunda parte, pero creo que los costarricenses tuvieron una primera reacción solidaria. Yo nunca vi desprecio a los franceses, chota, ridiculización y lo mejor del caso es que tampoco vi actos islamofóbicos, estoy seguro que más de uno lo habrá pensado, pero la gente al menos ya se está dando cuenta que hay una clara diferencia entre los musulmanes y esas personas que cometen actos delictivos que deberían sufrir las consecuencias respectivas.

Es que puña, de verdad a mi me dolió tanto, porque los viernes nosotros los musulmanes vamos a la mezquita y es un día de felicidad y gozo y alegría porque vemos a nuestros amigos, compartimos con la gente que queremos,  compartimos los sermones de los viernes que son muy importantes, y que este grupito de terroristas inadaptados y antisociales meta eso el día de mayor felicidad nuestra. Hay que erradicar ese nombre de ‘‘Estado Islámico’’ hay que cambiarlo por otra cosa que los ridiculice, que los minimice y que los muestre como los bufones que son. No merecen ser llamados musulmanes.

¿Porqué vos sentís que estos grupos terroristas como Al Qaeda y el Estado Islámico reivindican el nombre del Islám en sus actos?

Es una buena pregunta, creo que… hay un pasaje del Corán en la sura número dos, que es el capítulo número dos, y que dice que las parábolas de Dios tienen dos significados, uno para las personas de buen corazón,, que ellas tienen un mensaje positivo, y otra que confunden a las personas que están totalmente desviadas.

El Corán al igual que la Biblia, he leído ambos, tiene referencias a tiempos que fueron muy violentos. Cómo te decía antes, la Guerra que se llevó a cabo contra los musulmanes en el siglo V fue una carnicería total. En el Corán se habla de que donde estén los infieles hay que matarlos y la descontextualización de este texto sagrado, provoca este fenómeno de radicalización que lo que hace es hacerle mal al Islam y a nosotros los musulmanes, pero le puedo decir que hay muchos otros casos donde el Corán lo que reivindica es el amor al prójimo, la paz, el entendimiento, la tolerancia, el respeto por la vida.

El primer Califa del Islám, entre las leyes de guerra que instaló estaba no matar a los ancianos, a las mujeres, a los niños no matar animales, no cortar árboles ni quemarlos, cuidar a los rehenes, alimentarlos, darles vestimenta, motivarlos. Uno ve los actos del Estado Islámico (actual) y son totalmente contrarios a lo que se nos dice.  

Yo le quería leer un sura del Corán, el sura de la Mesa servida, Aya número treinta y dos que dice: ‘‘quien mate a alguien, sin ser cambio de otro o por haber corrompido la tierra, sería como haber matado a la humanidad entera. Y quien lo salvara, sería como haber salvado a la humanidad entera’’. Imagínese que mensaje más poderoso. Ese es el problema con esta selectividad que estos idiotas tienen del Corán, para mí esta es una aya muy fuerte, cuando la leo hasta me da escalofríos y no sé como alguien puede usar este texto tan valioso, la palabra de Dios, bajo nuestro entendimiento, para hacerle el daño a los demás. No me cabe en la cabeza.

¿Vos me has hablado antes del Estado Islámico del siglo V, porque el grupo terrorista actual adopta el mismo nombre?

Ellos tratan de imitar las acciones del Primer Estado Islámico, de hecho este supuesto pseudolíder que tiene, Abu Bakr Al Baghdadi está copiando totalmente el nombre del Primer Califa del  Estado Islámico Abu Bakr as-Siddiq. Cuando uno ve en un mapa la expansión del Islam en el siglo V fue hacia el este, y esta gente está imitando ese movimiento también. Es una manipulación histórica que se está dando para atender a las personas musulmanes que no tienen una educación religiosa lo suficientemente solvente para contrarrestar esta ideología. Le quieren dar un halo de misticismo a este movimiento que en lo particular nada tiene de religioso ni de espiritual. Es tanta la manipulación que este grupo le está dando al islam, que ellos declararon la creación de este estado, el primer día de Ramaddán del año pasado, el mes más sagrado para nosotros. El mes más puro de los doce meses del calendario musulmán y era el mes donde ellos estaban asesinando a los chíies, a los cristianos y a toda persona que no estuviera de acuerdo con su sermón. Cuando uno le pone atención a esas cosas, es un deber para el musulmán, estar en contra de este pseudo Estado Islámico actual.

Y quizás para terminar, quería preguntarte ¿Cómo se recibió este ataque de París dentro de la comunidad musulmana de Costa Rica en la que vos te desenvolvés?

Creo que entre los árabes hablar de esto es un tabú, pero entre nosotros los occidentales, tenemos mayor apertura. Los árabes dicen: ‘‘no queremos politización, eso está muy lejos’’ pero nosotros cuando hay que criticar y ponernos en contra,  damos el paso al frente y denunciamos. Los árabes, no se, a ellos como que les dá miedo salir del closet, por así decirlo así, ellos tal vez piensan que los costarricenses no pueden asimilar lo que dicen o tal vez la forma en que lo digan siempre es muy belicosa. Entonces me imagino que tienen cierto temor que si dicen algo pueden ser expulsados del país. Ellos no aprovechan esa oportunidad que tienen aquí de decir las cosas tales como son. De hecho yo creo que a la comunidad musulmana le da temor abrirse y decir ‘‘vengan, aquí podemos explicarle a ustedes quienes somos.’’ Últimamente ha habido intentos por parte de la prensa de poner a la comunidad en la palestra, pero creo que todavía faltan muchas cosas. Nosotros no tenemos una liga de jóvenes, no tenemos ese convivió con la comunidad, sólo nos reunimos los viernes. Pienso que debería ser más fuerte y así consolidarnos como comunidad y salir al frente, somos musulmanes,  estamos en contra del Estado Islámico, estamos en Costa Rica de manera pacífica y queremos convivir con la sociedad, ser buenas personas y llevar nuestro mensaje de paz.





*Por motivos religiosos los musulmanes no comen cerdo.


**Es importante hacer la aclaración que árabe no es sinónimo de musulmán. Árabe se refiere al pueblo que habita la mayor parte de los terrenos del Medio Oriente y el Norte de África, donde se habla el idioma árabe, el profeta del Islam, Muhammed, era árabe, sin embargo hay árabes que no son musulmanes y musulmanes que no son árabes.

Tuesday, July 7, 2015

¿Por qué dejar el argumento religioso de lado?

Supongamos por un momento que yo me convierto a una religión que llamaremos ‘‘pelolarguismo’’. Esta religión considera que es antinatural y pecado arreglarse de cualquier forma el cabello o el vello del cuerpo, poco a poco esta religión logra obtener fuerza y finalmente logro aprobar un proyecto de ley que dice que en Costa Rica nadie puede cortarse el cabello o rasurarse ningún  vello del cuerpo ya que esto constituye una falta a la moral y a la ley de Dios.

Se levantan en contra de mí miles de personas diciendo que la idea es una violación a los derechos más básicos de las personas, que las personas tienen derecho a decidir si se cortan o no el pelo, pero yo replico que estoy salvándolos del pecado y que es mi obligación como pelolarguista de acuerdo a mis convicciones predicar mi evangelio. Si usted no es pelolarguista, probablemente considere injusto que el estado apruebe leyes basándose en criterios de religiones en las que usted no cree. Por más descabellado que suene este escenario, guarda grandes similitudes con algunas tónicas del debate público que últimamente se ha  venido dando en Costa Rica.

En las últimas semanas, tras los anuncios de Pozuelo, las publicaciones de Siman, la aprobación del matrimonio de personas del mismo sexo en todo el territorio estadounidense y otra serie de acontecimientos, en la agenda pública de Costa Rica se han abierto debates que resultan sensibles para algunos de los grupos cristianos del país. La Biblia, el libro que contiene las sagradas escrituras del cristianismo, ha sido uno de los referentes en estos debates,  sin embargo, quienes utilizan este libro para justificar las acciones olvidan que en Costa Rica hay personas que no nos consideramos cristianas y que el estado, por la Constitución Política, debe ser respetuoso de nuestros credos.

Es por esto que el simple hecho de citar La Bibla, por sí sólo, no resulta un argumento válido para legislar. El establecer que para el estado, los códigos espirituales de un libro en particular, son más importantes que los demás es, en efecto, un irrespeto a los otros credos. No estoy poniendo en duda acá la validez de la Biblia como guía espiritual, lo único que estoy diciendo, es que no debe utilizarse para imponerle leyes a las personas que o no creen en ella, o tienen una interpretación de la misma diferente a la de los legisladores.

Por poner un ejemplo, creo que al igual que yo, muchos cristianos podrían sentirse molestos si el estado costarricense castigara a quien coma o se hidrate durante todos los días de este mes -osea, que se alimente sólo durante las noches-. No creo que el disgusto generado disminuya si se justifica esto porque el Corán establece que es pecado no ayunar en el mes del Ramadán (en el que actualmente estamos). Probablemente, si este fuera el caso, usted  se pregunte: ‘‘si yo no soy musulmán ¿por qué se me obliga a seguir el Corán?, yo no estoy evitando que alguien cumpla el Ramadán  ¿Por qué se me debe imponer?’’. Este argumento es igual de válido para un no creyente cuando se le dice que el estado debe prohibir o aprobar algo porque La Biblia dice que es o no es pecado. Imponer, desde el estado, los criterios para legislar de esta forma es un claro irrespeto a la libertad de credo.

Seamos claros, estos debates tienen muchísimas aristas y el no citar La Biblia, no implica necesariamente tomar una determinada posición. Este escrito no pretende tomar posición en el debate del matrimonio de personas del mismo sexo o de la familia (eso lo he hecho en otros espacios), lo que si pretende es exhortar a que cuando se abran estos debates, no se pretenda imponer un dogma religioso, como política de estado, en una República pluriétnica, multicultural y respetuosa de la libertad de credo. Que el razonamiento vaya más allá de citar un libro –que dicho sea de paso suele tener muchísimas interpretaciones- acusar de pecado y pretender que mis convicciones espirituales se usen como excusa para restringir los derechos de terceros. Este escrito lo que pretende es exhortar a que, parafraseando a Jesús, le dejemos a Dios lo que es de Dios, y a César lo que es de César.

Friday, July 3, 2015

¿Qué pasó en Grecia y porqué Costa Rica debe y no debe preocuparse?


La crisis de la deuda de Grecia que cayó en el 2009 alcanzó un punto culminante esta semana cuando las negociaciones parecen cerradas  con un ultimátum y los helénicos declararon en ‘‘default’’ parte de su deuda. Ante esto saltan alertas en otros países cuyos problemas fiscales ya han hecho sonar más de una alarma, nuestro país no es la excepción, pero entre tanto ruido, quizás vale la pena sentarse un poco a ver ¿qué fue lo que paso? Y ¿por qué podría o podría no pasar lo mismo en Costa Rica?

Déficit fiscal y Deuda Pública

En resumen, lo que pasó en Grecia es que el déficit fiscal y la deuda pública llegaron niveles insostenibles. Para comprender qué quiere decir esto tenemos que ver qué es lo que hace un estado o gobierno y cómo lo hace.

Hoy en día, podemos decir que la labor de un gobierno consiste en satisfacer las necesidades sociales que no se considera óptimo que se satisfagan por otro mecanismo (como el mercado), cosas, por ejemplo, como la seguridad nacional, un sistema de justicia, el alumbrado público, espacios públicos, entre otras. En el mundo actual, no existe un consenso sobre cuánto debe ser el alcance del gobierno, por esto, algunos países consideran importante que el gobierno financie cosas como la educación o los fondos de pensiones o que subsidien al agro, mientras otros consideran que este tipo de cosas es mejor dejarlas en manos de iniciativas privadas.

Indiferentemente de cuál sea nuestra perspectiva sobre qué debe o no debe hacer un gobierno, lo cierto es que esto todas sus acciones deben ser financiadas de una u otra forma, la forma más clara que el gobierno tiene para financiar sus iniciativas es mediante impuestos, así cobra a todos los ciudadanos un dinero y utiliza este dinero para sus proyectos. Lo que pasa es que en la mayoría de los casos este dinero es insuficiente (en parte porque el gobierno no suele buscar generar ganancias), por lo que el gobierno gasta más de lo que genera en ingresos. Cuando esto sucede, a esa diferencia entre los gastos y los ingresos se le llama ‘‘déficit fiscal’’. Pese al déficit, si un gobierno desea hacer un proyecto, debe financiarlo de alguna forma, por lo que recurre a pedir dinero prestado, a esta deuda es a la que se le llama ‘‘deuda pública’’.

¿Qué pasó en Grecia?

El gobierno griego incurrió en una serie de gastos que estaban muy por encima de sus ingresos y su capacidad, además de esto, tras la crisis económica mundial del 2008, toda la economía del mundo (sin exceptuar Grecia) sufrió  y empezó a crecer a un ritmo más lento, generando menos empleos y menos ingresos para el gobierno, por si fuera poco, en el 2009 (tras un cambio de gobierno) se descubrió que los gobiernos anteriores habían falsificado información para hacer parecer el déficit fiscal y la deuda  pública menos graves de lo que realmente eran

En resumen, Grecia de repente se enfrentó a una situación donde no podía pagar la deuda, para empeorar las cosas empezaron a recibir menos ingresos y para rematar la situación, se dieron cuenta que la deuda y el déficit eran significativamente mayor a lo que esperaban.

¿Si usted no puede pagar sus deudas qué pasa? Que la gente deja de prestarle ¿Y si usted no tiene dinero para financiar sus proyectos? pues no los hace. Esa es la situación de Grecia actual. Con consecuencias muy nefastas para la economía, los proyectos usualmente se podrían financiar imprimiendo dinero, pero Grecia tampoco tiene esta posibilidad porque al estar en la Eurozona, no tiene la capacidad de imprimir arbitrariamente dinero. Entonces tenemos una situación donde el gobierno no puede seguir pagando salarios o pensiones o proyectos porque no le alcanza la plata y no puede crear plata porque no tiene Banco Central. 

Así las cosas, Grecia negocia con sus acreedores y encuentra en este momento dos posibles soluciones, ambas con consecuencias bastante perjudiciales para el pueblo griego. Una es aceptar un ‘‘bailout’’ lo cual significa aceptar una transferencia de dinero, pero esta está condicionada a que el gobierno griego tome una serie de medidas que aseguren su solvencia futura. Medidas muy duras que incluyen disminuir pensiones y salarios, aumentar impuestos, dejar muchas de las labores que hace en manos privadas, entre otras. La otra opción es dejar el euro y adoptar su propia moneda, no pagar gran parte de la deuda y financiar a como pueda sus proyectos a base de impuestos y de inflación –imprimiendo dinero que,  al no estar basado en nada, genera que los precios de la economía aumenten- Esta decisión quedó en manos del pueblo europeo en un referendo a realizar este domingo 5 de Julio.

La situación en Grecia ha afectado muchísimo al pueblo.  El estado se ha visto obligado a aplicar ‘‘medidas de austeridad’’, es decir dejar de financiar proyectos que mucha gente encuentra importantes.  Por si fuera poco, esta situación genera condiciones sobre las que muy poca gente estaría dispuesta y en capacidad de invertir dinero en Grecia, lo que hace que no se generen empleos y que muchas empresas cierren. La declaración de ‘‘default’’ de parte del gobierno de Grecia (lo que significa que el gobierno griego ha decidido que no va a pagar parte de su deuda) ha generado desconfianza en la población, que no quiere tener su dinero en bancos griegos que pueden verse muy afectados por esta situación, por lo que se está controlando la cantidad de dinero que las personas sacan de los bancos, precisamente para que estos no quiebren.

¿Porqué Costa Rica debe y no debe preocuparse?

La situación de Grecia es muy grave y hay mucha gente que afirma que Costa Rica podría estar a las puertas de sufrir una situación similar. Esto es cierto, pero también es cierto que la situación de Costa Rica es muy diferente.  Hay varias razones por las que deberíamos y no deberíamos preocuparnos.

Primero mencionemos las razones por la que debemos preocuparnos. Costa Rica tiene un problema grave en su deuda, el déficit fiscal ha sido un tema de preocupación desde el 2008, en gran medida porque el gobierno aumentó su gasto estatal en este momento para pailar los efectos de la crisis económica mundial. Más allá de eso, muchas de las razones estructurales por las que el gobierno griego se vio en esta situación Costa Rica las comparte. Costa Rica tiene una gran masa de empleados públicos que disfrutan de pluses salariales y contratos que hacen muy difícil que se reduzca tanto la cantidad como el costo de cada empleado público,  existen cuestionamientos sobre la corrupción y la eficiencia de muchas instituciones estatales, hay graves problemas de evasión y elusión fiscal y poca iniciativa política para aprobar leyes que ayuden a combatir estos problema y se habla de una necesaria reforma fiscal desde hace años, pero no parece haber un panorama donde esta se apruebe pronto.

Entonces el riesgo de que Costa Rica se vea inmersa en una situación como la griega es real, sin embargo es importante mencionar que también hay también motivos para no desesperar y hay muchas razones por las que la situación tica es diferente a la helénica.

En primer lugar, es importante mencionar que el déficit fiscal y la Deuda Pública de Grecia aún están muy por encima de lo que se vive en Costa Rica. El año pasado el déficit fiscal cerró en Costa Rica en un 5,8% del PIB y la una deuda pública en 40% del PIB lo cual si bien son números muy peligrosos, aún se alejan de los griegos en el 2009 (13,6% de déficit y 120% de deuda pública).

Otro punto es que no hay verdaderos motivos para pensar que el gobierno está falseando la información, en primer lugar porque la actual administración hizo un escrutinio del estado de la cuestión de la pasada, y en segundo lugar porque, al ser el plan fiscal una prioridad del gobierno, sería contraproducente  subestimar las cifras. Esto significa que aún tenemos la capacidad de actuar antes de que descubramos que la situación se salió de nuestras manos (como le pasó a Grecia que de repente se dieron cuenta que el déficit es más del doble de lo que creían).

Finalmente, a diferencia de Grecia, Costa Rica maneja su propia moneda, por lo que ante una crisis de este tipo puede devaluar la moneda para hacer el país más atractivo o (con consecuencias que - dependiendo del grado en que se haga- pueden resultar verdaderamente nefastas) pagar parte de la deuda con emisión monetaria. Lo ideal sería evitar verse obligados a hacer uso de estas opciones, pero la posibilidad existe.

¿Qué debemos hacer?

¡Resolver el problema fiscal! ¡Así de sencillo! el problema es que esto requiere sacrificios en donde varios sectores pueden verse perjudicados. Los problemas fiscales se resuelven básicamente de tres maneras, generando ingresos, cortando gastos o alguna combinación de estas dos, pero en todos los casos hay grupos que pierden, lo cual hace la negociación política muy difícil.

Por un lado, existe un grupo importante dentro de la Asamblea Legislativa que no está dispuesta  a aceptar la disminución en el gasto del gobierno. La renegociación de convenciones colectivas, la disminución o eliminación de pluses salariales, entre otras posibilidades se ven con malos ojos dentro de un grupo importante del congreso. Por otro lado las leyes que le permitirían al estado tener más herramientas para combatir la elusión y la evasión fiscal también tienen un grupo fuerte de oposición en el Congreso.  Todo esto sin que haya entrado en la corriente legislativa un proyecto de reforma fiscal, el cual con la configuración política actual, va a requerir de mucho esfuerzo para ser aprobado.


En fin, este es un momento crucial para el país, sabemos que si no logramos un consenso en este tema, las consecuencias pueden a ser peores para todos. Por el momento tenemos la bola en los pies y  depende de cómo la controlemos, veremos los resultados finales pero debemos actuar ahora, porque si repetimos una crisis de los 80’s o nos convertimos en un ‘‘Grecia’’ no se va a valer decir que no sabíamos lo que iba a pasar.