Saturday, April 6, 2013

Los 30 minutos de la discordia


En vista de que 30 minutos es demasiado tiempo para dedicárselo al bienestar de una democracia, le prometo que tardará menos leyendo este pequeño artículo sobre las concesiones del espectro radioeléctrico y la nueva ley  que propone el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).

La situación es sencilla, el TSE está sugiriendo aprobar una nueva legislación que le concede 30 minutos gratis de propaganda en radio y televisión (regulada por el tribunal) a los partidos políticos en campaña electoral. Ante tal arrebato de su precioso tiempo televisivo, los empresarios de los medios de comunicación no han tardado en atacar  la iniciativa, pues resulta (para ellos) ‘‘abusiva’’.

Aclaremos algo, el espectro radioeléctrico es un bien público que se da en concesión para su mejor aprovechamiento en beneficio del pueblo. La idea es que el estado no puede, ni aprovecharlo, ni asegurar la libertad de expresión al monopolizarlo, por lo que se lo da a un ente privado. Este lo administra y obtiene ganancias por ello. Es un juego de ganar-ganar, todo en aras de proteger el derecho de las personas de recibir y dar información.

El derecho a la información (al igual que el derecho a la salud o a la educación) es vital para una democracia y merece un tratamiento especial que no ha gozado en Costa Rica.

Es precisamente por estos dos argumentos en conjunto (el tratamiento especial del derecho a la información y la naturaleza pública del espectro radioeléctrico) que se justifica el ceder 30 minutos  de propaganda política regulada por el TSE a los partidos políticos que participan en la mayor celebración democrática de nuestro país.

Si bien una concesión, para funcionar, debe ofrecer ganancias a la empresa privada que lo administra, los medios difícilmente ven amenazado su negocio cuando deben pagar impuestos de menos de ciento cincuenta mil colones por el uso anual del espectro, recibiendo al mismo tiempo millonadas en venta de publicidad cada día.

El limitar el uso de medios de comunicación masiva a quien pueda pagarlo sólo se justificaría si el derecho a la empresa privada se sobrepone al derecho a recibir información, lo cual, de establecerse, dejaría mucho que desear de nuestra democracia. Lejos de preguntarnos si se debe otorgar el espacio, deberíamos preocuparnos por la regulación que el Tribunal dé a este.

Más allá de una discusión sobre uso del espectro, estamos hablando de un modelo de comunicación masiva que responda a los intereses del pueblo, pero resulta que limitar a los medios a recibir ingresos millonarios tan sólo durante 23 horas y media al día es un abuso. En fin, para no ser un ‘‘abusador’’ espero haber cumplido mi promesa y que sea posible leer esto en menos de 30 minutos.

Saturday, March 30, 2013

El rollo de los uniformes


El tema de la presentación personal en los estudiantes de secundaria ha estado en el tapete desde hace muchos años y ha tenido mayor discusión desde que tenemos un ‘‘ministro mechudo’’ dirigiendo los colegios.  Es el mismo Leonardo Garnier el que ahora vuelve a hablarnos del ‘’rollo de los uniformes’’ instando a negociar las normas de presentación personal con los estudiantes de secundaria.

La pregunta que muchos se hacen es si será necesario mantener el famoso uniforme único. Algunos dicen que no, que el uniforme no estudia y que todo eso es una tontera. Otros dicen que hay que aprender disciplina desde el colegio y que don Leo debería ‘‘apearse las mechas’’ para no dar un mal ejemplo. A mi parecer, la pregunta del uniforme único no es la adecuada. Hay temas de fondo importantes en las acciones de Garnier que merecen nuestra atención.

El llamado para definir las pautas de presentación personal en los colegios va más allá de un código de vestimenta. Se trata de un proceso de participación y dialogo con el estudiante. No es que el ministerio dice que el uniforme es así y los jóvenes acatan sin chistar, es llamar a la negociación y llegar a acuerdos que tomen en cuenta tanto al  estudiante como al profesor y a los padres de familia.

Esta idea rompe con la educación en la que muchos nos formamos. Aquella en la que el profesor siempre tenía la razón y retar su autoridad nos mandaba ‘‘a la oficina del director’’. Ahora la formación es un trabajo en conjunto que escucha y deja actuar a los estudiantes.

El ministro no sólo le está ‘‘tirando la bola’’ a los colegios. Está abriendo la oportunidad para que los jóvenes participen en la toma de las decisiones que los afectan y así, que sean ellos quienes juzguen y negocien lo que consideren mejor.

Si los uniformes diferentes traerán consecuencias negativas o positivas es algo que veremos si los centros responden al llamado de Garnier, pero que se le dé el chance a los estudiante de negociar esto con las autoridades de los colegios es una buena iniciativa. Al fin y al cabo, de esta forma, serían los propios afectados quienes tomarían las decisiones, esto siempre, en negociación y supervisión de las autoridades educativas y los padres de familia.

En fin, más allá de si vamos a permitir o no el pelo largo, debemos entender que la educación no es estricta, que los jóvenes son inteligentes y partícipes responsables de la sociedad. Más allá del rollo de los uniformes, estamos hablando de un rollo de la educación.

Thursday, March 14, 2013

El cónclave de los ateos


Soy ateo, lo digo en crudo para evitar mal entendidos. Dejando las cosas claras, hablemos de religión.

Pocos temas desatan más pasiones que los espirituales. Esto es comprensible ya que en nuestro país la religión oficial y la mayoritaria es el catolicismo. Además,  tenemos una Conferencia Episcopal  con fuerte influencia en la esfera política. Por esto mismo, la minoría no-creyente usualmente desaprobamos que las doctrinas de la Iglesia Católica se utilicen como excusa para tomar decisiones políticas. Hay -por así decirlo- una rivalidad natural entre estos sectores, una adversidad propia de la política como otras que podamos encontrar (izquierda-derecha, liberalismo-conservadurismo, por ejemplo).

Si bien es cierto, estas discrepancias resultan saludables, no se puede decir lo mismo de la reacción irrespetuosa que suele nacer en semanas como esta (en que se reúne el cónclave para elegir al sumo pontífice).  Los constantes insultos en redes sociales y la publicación de imágenes con información descontextualizada o falsa, no aportan de ninguna manera a un debate constructivo, ni ayudan a quienes nos oponemos al estado confesional. Tal parece ser que el cónclave, más que una celebración católica, resulta una oportunidad única para los ateos de arremeter contra la Iglesia Católica y cada uno de sus miembros, sin sentarse a reflexionar y distinguir entre el catolicismo como institución, como pueblo y como visión espiritual.

Desde la renuncia de Joseph Ratzinger al pontificado, los agravios y ataques al Vaticano (representación de todos los miembros de una religión como nación) y al catolicismo en general han abundado en redes sociales y demás espacios de expresión, haciendo así de este cónclave más una especie de celebración para el irrespeto de ateos que una elección del colegio de cardenales para con el pueblo católico.

Comparto el descontento con las posturas homofóbicas de Bergoglio, pero también me parece iluso haber esperado que los cardenales eligiera a un progresista para tomar la silla de San Pedro. Si bien tengo mis fuertes encontronazos al conservadurismo que lidera la Iglesia Católica, no me parece que sea lo más sano aprovechar el cónclave para arremeter contra toda la institución que representa el Papa, ignorando que muchos de los miembros son opuestos a los criterios ‘’oficiales’’ de la misma. Tampoco creo sano prejuzgar la labor de Bergoglio desde una óptica externa.

No pretendo que guardemos silencio ante los atropellos de la Iglesia Católica, pero la generalización y el insulto son formas de discriminación que se han interiorizado dentro del debate religioso, tanto para un lado como para el otro,  y desgraciadamente, en los últimos días, somos los no creyentes quienes hemos mostrado la peor cara. Decir que todos los católicos son iguales, en nada se diferencia a decir lo mismo para judíos, chinos, negros, ateos, nicas, ticos, etc.

Así pues, critiquemos la Iglesia Católica, sigamos intentando sacarla de nuestros cuerpos y nuestras aulas, condenemos a los sacerdotes pederastas y los conventos de magdalenas, luchemos por una Costa Rica seglar y un mundo donde se respeten las libertades individuales, los derechos humanos, sexuales y reproductivos. Pero no caigamos en la trampa del odio y la discriminación. Sepamos distinguir entre el catolicismo como institución, como pueblo y  como visión religiosa (tres cosas diferentes a mi parecer). No  nos apropiemos del cónclave. Es cierto, sus consecuencias nos afectan, pero al fin y al cabo la decisión de quien sea el sumo pontífice la deben tomar católicos, no ateos.

Friday, February 1, 2013

La Toma del Central



La situación cambiaria y financiera del país está cada vez en un punto más riesgoso, eso no es ningún secreto. El déficit fiscal, las altas tasas de interés y la entrada de capitales en dólares están poniendo a Costa Rica en una situación que si bien, no es Grecia, podría llegar a serlo si no se hace algo pronto. Es precisamente en estos momentos cuando uno esperaría que los dirigentes trataran de actuar con calma, ignorar las presiones políticas y hacer lo que al parecer, es lo mejor para el país. Desafortunadamente eso no es lo que ha sucedido estos días.

Todo indica que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) ha sido tomado por intereses políticos, el tipo de cambio, la inflación y demás variables asociadas a la política monetaria no parecen ser manejadas desde la autonomía de un equipo de dirigentes, sino desde las cámaras empresariales y exportadoras. Si bien no soy crítico del lobby ni la estrategia política, esto sin duda alguna puede tener consecuencias nefastas para la población costarricense.

Contexto

Una moneda (al igual que un bien o un servicio) fija su precio dependiendo de la oferta y la demanda que tenga. Si, por ejemplo, mucha gente desea tener sus cuentas en colones la demanda de colones aumentará y esto hará que el colón aumente su precio y entonces se ocuparán menos colones para obtener un dólar. Esta, precisamente, es la situación actual de Costa Rica.

El problema con esto es que el sistema cambiario de Costa Rica obliga al Banco Central  -entidad encargada de la política monetaria- a tener siempre el dólar por encima de 500 colones (lo que llaman la banda inferior) y esto solo se puede cambiar si migramos a otro sistema de tipos de cambio, es decir, dejamos que el Tipo de Cambio se establezca libremente -conforme a su oferta y su demanda- o bajamos esta banda inferior, permitiendo que el dólar se establezca más bajo.

¿Por qué se querría un dólar más barato? Como veremos más adelante, las medidas que pueda tomar el Banco Central para mantener el colón dentro de la banda pueden tener consecuencias peligrosas y contraproducentes para sus objetivos, su credibilidad y su salud.

Inflación 

Entre las principales labores del Banco Central está el manejo apropiado de la inflación, esto ya que es ampliamente aceptado que la inflación (en el largo plazo) es una variable típicamente monetaria. Por lo cual es responsabilidad del Banco Central. 

Si el Banco Central hace que haya un crecimiento continuo de la cantidad de colones en la economía pero este no se refleja directamente en un aumento equivalente de la producción de bienes y servicios, cada vez habrá más dinero para una cantidad relativamente menor de bienes y servicios, haciendo que el dinero valga menos y se ocupen más colones para comprar la misma cantidad de productos. Así es como nace la inflación (aumento sostenido de los precios con el paso del tiempo).

Actualmente el Banco Central, ha adoptado un sistema de ‘‘metas de inflación’’ en el cual se compromete a mantener la inflación por debajo de una meta previamente establecida. Es decir, en el sistema actual, el Banco Central basa su credibilidad en mantener la inflación por debajo de cierto nivel.

Autonomía del Banco Central

Mucho se ha escrito sobre el tema de la necesidad de tener un Banco Central autónomo. Esto es, una entidad que maneje la oferta monetaria respondiendo a sus metas y objetivos. No a los intereses políticos de los gobernantes o de un grupo político en particular. Esto porque la política monetaria (al menos en un corto plazo) se considera una herramienta sumamente poderosa.

Por otra parte, la credibilidad de un Banco Central es necesaria para el funcionamiento adecuado de la economía. La especulación con respecto al comportamiento de una moneda puede causar hiperinflaciones, reducciones del crecimiento, impactos en el consumo y la inversión y otra gran cantidad de problemas graves (tal como ha pasado más de una vez en Argentina).

Así, el cumplimiento de estas ‘‘metas de inflación’’ resultan una manera idónea de mantener la credibilidad. El Central dice que va a hacer algo, lo cumple, la gente le tiene confianza y le tiene confianza a la moneda y todo funciona bien. Sin embargo, cada vez está resultando más y más difícil para el Banco Central cumplir esta meta de inflación. La respuesta al porqué de esto está en el tipo de cambio.

Actualmente hay un aumento importante de la demanda de colones (las razones no son claras y hay explicaciones oficiales y extra oficiales al respecto). Como vimos anteriormente el Banco Central debe mantener el dólar por encima de 500 colones, el problema es que si la interacción entre la oferta y demanda lo establece por debajo de esta banda, el BCCR debe intervenir en la oferta monetaria. ¿Y cómo lo hace? Ofreciendo (es decir colocando) más colones, así se abarata el colón y se mantiene por encima de 500. ¿Cuál es el problema con esto? Que colocar colones, aumenta la oferta monetaria y compromete las metas de inflación.

¿Cuál sería la solución ante esta situación? Pues hay varias opciones, todas con sus  pros y contras. Por un lado se podría ignorar las metas de inflación, por otro lado podría cambiar el sistema de tipo de cambio. Y ¿qué ha decidido hacer el BCCR? Restringir el crédito* (lo cual es una manera de restringir la oferta monetaria).

La toma del Central

Existen varias razones para pensar que nuestra entidad monetaria no quiere afectar las metas de inflación. Por un lado el propio Presidente del Banco Central, Rodrigo Bolaños, ha dicho en diversas ocasiones que mantendrá el sistema de ‘‘metas de inflación’’. Por otro lado, esta entidad ha cumplido con relativa rigurosidad dichas metas por los últimos años, pero no los suficientes como para generar la credibilidad necesaria para una economía estable. Un incumplimiento de las metas a estas alturas, sería ‘‘borrar con el codo lo que han hecho con la mano’’ y afectaría severamente la credibilidad del Central, lo cual, como vimos anteriormente, tiene consecuencias negativas.

Lo que no existe es una razón clara -suponiendo autonomía del BCCR- para no liberalizar el tipo de cambio (o al menos bajar la banda inferior). Ahora si quitamos el supuesto de autonomía y nos vamos a la página 15-A del periódico La Nación de hoy (viernes primero de febrero) , empezamos a entender porqué el Central decidió no tocar nuestro sistema cambiario. Hay un sector políticamente muy fuerte que se vería afectado severamente de apreciarse el colón: Los exportadores.

Página 15A de La Nación 01/02/13. FIrma: SEctor Productivo Nacional, Sergio Ramírez

Un exportador es alguien que vende productos locales en otro país, ellos obtienen su ganancia en divisas (como dólares) y las cambian por moneda local. Si hay un tipo de cambio alto, los exportadores obtienen más colones por cada dólar que entra al país  y sucede lo contrario con un tipo de cambio bajo (se obtienen menos colones por cada dólar). Al ser Costa Rica un país pequeño, las industrias relacionadas con el comercio exterior (importadores y exportadores) suelen tener mucho poder. Además los exportadores (por razones históricas) han sido un grupo beneficiado por muchas décadas en Costa Rica, lo cual ha hecho que sean políticamente muy influyentes.

Así, al analizar esto, parece ser que el Banco Central decidió decir no a su autonomía y responder a los intereses políticos de los exportadores. Prefirió restringir el crédito, tomar medidas que afectan al sector financiero y la capacidad de financiamiento de los individuos y dejarse manipular por un grupo político, adoptando una solución rebuscada, poco clara, compleja y experimental (cosa que en la economía resulta muy peligros), antes de actuar como debe hacerlo y como nuestra legislación lo demanda (Según La Ley Orgánica del Banco Central y  Constitución Política de la República de Costa Rica).

Posibles consecuencias de corto plazo

La decisión que tomó el Banco Central podría tener consecuencias tanto en el corto como en el largo plazo.

Costa Rica ha tenido (por diversas razones) un aumento sostenido del gasto público y la manera de financiar este gasto ha sido en muchas ocasiones a través de deuda. Esto eventualmente ha hecho que el riesgo de impago de esta deuda sea cada vez mayor, por lo que los intereses que se cobran sobre la misma también lo son (si un agente tiene miedo de que no se le pague un monto fijado en un préstamo, los intereses sobre el mismo aumentarán para cubrir este ‘‘riesgo’’). Como gran parte de la inversión se financia con préstamos, las altas tasas de interés afectan la inversión haciendo que esta disminuya (tengo menos incentivos a pedir un préstamo si las tasas de interés que debo pagar por el mismo son altas). La falta de inversión afecta el crecimiento económico lo que afecta a la población en general.

Por todo lo anterior es claro que las altas tasas de interés no son algo que beneficie ni a los gobernantes, ni a los gobernados. Sin embargo, este problema (ya grave de por sí en la economía) lejos de solucionarse, se puede exacerbar al establecer restricciones financieras. Ni el gobierno, ni el público parecen estar dispuesto a restringir su gasto ni su demanda por préstamos. Por esto el sector financiero se verá afectado y muy probablemente traduzcan sus restricciones en un aumento en el tipo de interés. (hay una disminución en la oferta crediticia, mas no en la demanda). 

Estas medidas además coartan la capacidad de financiamiento de los emprendedores, generando cada vez menos inversión y menos crecimiento. Lo que nos deja un panorama macroeconómico cada vez más complicado y riesgoso.

Posibles consecuencias de Largo Plazo

Las consecuencias de la medida optada por el Banco Central en primera instancia son graves, sin embargo las medidas a largo plazo pueden ser peores. De seguir respondiendo a intereses políticos, el Banco Central puede perder su credibilidad, convertirse en una herramienta política y/o generar lo que llaman ‘‘patologías’’ económicas.

Cada uno de estos tres podría o no venir con respecto al anterior. Si tenemos un antecedente claro de que el Banco Central ha respondido a intereses políticos, entonces nada nos impide que lo haga en un futuro, lo cual se traduce en pérdida de credibilidad. Por otro lado, si la situación continúa, podría convertirse en una herramienta para  aumentar la cantidad de dinero en la economía de manera temporal simulando un aumento en el crecimiento económico que finalmente se traduce en una inflación alta , o aún peor, que se financie un porcentaje alto de la deuda del estado con emisión monetaria (lo que sin duda alguna generaría una hiperinflación).

En fin, espero estar equivocado y que el Banco Central no esté respondiendo al interés de los exportadores, pero resulta muy difícil no verlo así dadas las situaciones en que se desenvuelve esta medida que toma el BCCR. No queda más que esperar y ver qué sucederá en un futuro no muy lejano, pero al menos yo, tengo miedo… mucho miedo.


* La restricción del crédito se refiere a poner un límite al crecimiento de los préstamos otorgados, a saber un 9%.

Nota posterior: Por diversas razones personales suelo escribir poco de política monetaria. Es un tema complicado, que usualmente suele entender una pequeña parte de la población y al cual -pese a haber llevado casi 4 años de la carrera de economía y llevar un buen curso de teoría monetaria- aún le tengo ciertas reservas. A pesar de esto, creo que la situación que ocurrió hoy es preocupante y no puedo evitar manifestarme sobre el tema.

Monday, January 14, 2013

El camino al infierno está lleno de filantropía


A continuación un pequeño comentario sobre la siguiente frase que compartieron conmigo:   “El gobierno debe propiciar o impulsar la filantropía. Organizaciones privadas de caridad proveen servicios de manera más eficiente que el gobierno. Aún más, los donantes a estas organizaciones obtienen un beneficio en utilidad positivo relacionado con  el denominado  warm glow, en tanto que el gasto gubernamental requiere de ingresos tributarios, que disminuyen los incentivos a trabajar y reducen la eficiencia económica”.

El camino al infierno está lleno de filantropía


No es ajeno para quienes estudiamos un poco la ciencia económica aquel famoso dicho que reza: ‘‘de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno’’. Esto ya que son incontables los proyectos de desarrollo o bienestar social que, pensados en mejorar las condiciones de vida del público (o al menos de cierto sector) se presentan llenos de bombo y sonantes como la próxima solución a los problemas del mundo pero resultan en la práctica catastróficos ya que  (parafraseando a Marx) llevan en sus cimientos el germen de su propia destrucción.

Desde las políticas que llevaron a liberalizar los controles financieros y ocasionaron el colapso del 2008, hasta la caída de los estados del bienestar en los 80’s, todas las decisiones han estado motivadas por la buena voluntad de las personas y los gobiernos, pero nos han llevado a un camino de desastre. Es precisamente ante esto que nace la duda ¿Ha llegado la hora de dejar que el bienestar esté en manos del estado?

Se escucha pues entre las palabras compartidas anteriormente, que bajo los criterios de eficiencia y buscando no sacrificar el dinero de los contribuyentes, nos toca darle una pequeña palmada al gobierno en la espalda, felicitarlo por sus esfuerzos e invitarlo a retirarse de su labor filantrópica.  Es ahora la empresa privada, líder de eficiencia y raciocinio quien debe tomar los timones de tan importante labor y luchar por el beneficio de los más desprotegidos
.
Más aún se busca eliminar aquella vieja premisa arraigada a la ciencia económica, que justifica la importancia del estado estableciendo que los agentes privados no tendrían incentivos para brindar los bienes y servicios necesarios que el mercado no provee. La eliminación se da creando una ‘‘nueva’’ teoría y como es costumbre, se le pone algún nombre elegante y llamativo que suene contundente en las conferencias alrededor del mundo. Se le llama ‘‘warm glow-giving’’.

Es aquí donde entra el economista James Andreoni, un creyente acérrimo de la raza humana y fiel defensor de la bondad de las personas. Quizás recordando que Adam Smith no sólo escribió La riqueza de las naciones, Andreoni, introduce un concepto que la ciencia económica había abandonado desde que el padre de la misma escribió La Teoría de los sentimientos y dice: ‘‘los seres humanos son alturistas’’ después de todo el propio Smith (antes que sus palabras fueran olvidadas y borradas por sus posteriores obras) aseguró que el ser humano tiene una tendencia a hacer el bien ya que por la capacidad de simpatizar, la felicidad de los demás resulta necesaria para la propia.

Así pues, este ‘‘Warm glow’’ hace que los agentes privados se sientan felices de lo que hacen. ¿Qué más se le puede pedir a la vida? Si el gobierno se limita a propiciar la administración de la justicia, en vez de a realizar obras de bienestar, tendremos pues un mundo hermoso, donde no nos cobran impuestos ni pasa eso tan feo que llaman ineficiencia, las personas por su propia cuenta velaran por el beneficio de los desprotegidos y lo harán con mayor eficacia que el viejo y caducado estado. Después de todo ¿Qué joven de clase alta no disfruta de realizar una fiesta de navidad con los niños de las comunidades marginales?

Llegó pues la hora de realizarlo. Tenemos el sustento teórico y la suficiente voluntad. Yo (agente privado) pienso en mi beneficio máximo sobre todas las cosas, como soy altruista, alcanzaré mayor utilidad generándole utilidad a los demás y el beneficio social aumentará, todos seremos felices. ¡Vamos pues a construir a todos una casa con ‘‘Un Techo para mi país! ¡Sólo así combatiremos la pobreza y la desigualdad! Pero justo cuando el estado está tomándose sus merecidas vacaciones de retirado en las Bahamas, empezamos a notar que algo no concuerda. Es cierto, nuestro beneficio social (definido económicamente) ha aumentado, la comunidad es más feliz, pero no pasamos a más. Nuestros indicadores de desarrollo siguen siendo paupérrimos, los problemas sociales no se solucionan y la desigualdad y la pobreza aumentan aceleradamente.

Es entonces cuando -a estas alturas del ensayo- el lector poco agudo se dará cuenta que los párrafos anteriores venían plagados de sarcasmo. Cómo dijimos al principio: ‘‘el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones’’. Así, son las mismas buenas intenciones las que llevan a los agentes privados a olvidarse que nuestra sociedad no se puede analizar estáticamente, que no es a través de la filantropía que se superan los problemas institucionales de nuestra economía. Es necesario que el crecimiento económico y el desarrollo económico se hagan presentes y ¿Qué nos asegura que lo harán?

A través de simple filantropía y altruismo no lograremos mejorar las condiciones de la población, es necesario ir más allá y adentrarnos en las teorías de crecimiento. Después de todo, no es por medio de donaciones y caridades que aseguramos el crecimiento y el desarrollo económico. ¿Acaso la buena voluntad nos traerá el capital humano y el buen funcionamiento de las Instituciones?

No pretendo, como simple estudiante de pregrado, enfrentarme a las palabras de un PhD y catedrático de la Universidad de California en San Diego, como lo es James Andreoni, mucho menos al padre de nuestra ciencia, Adam Smith. Es decir, no dudo que las personas, en efecto, puedan hacer depender su felicidad de la felicidad de las demás, no dudo que los humanos sean altruistas. Mi preocupación se basa en que esta filantropía termina donde deja de representar un beneficio para mí, es decir, esta depende exclusivamente de mi utilidad. Así las cosas, dejaré de realizar obras de caridad en el momento en que el beneficio marginal que obtengo de las mismas, por ser un ser altruista, sea menor a los costos en que incurro por ser un ser social.  ¿Qué hará entonces que mi provisión de utilidad ajena aumente con el tiempo?

Desde que Malthus escribió su ‘‘Ensayo sobre el principio de la población’’, ha quedado claro en nuestra ciencia que el crecimiento se debe analizar desde una perspectiva dinámica. Así, un aumento temporal y estático del bienestar social, no asegura crecimiento económico y, por ende, tampoco el desarrollo. Para esto es necesario un cambio de las variables que lo expliquen.

Si la filantropía nace de un acto que busca generar utilidad inmediata ¿Por qué habría alguien de obtener un verdadero compromiso con generar un cambio significativo en las variables exógenas  y endógenas que impacten verdaderamente el futuro de nuestra economía? Por supuesto que todos podemos ser felices ayudando a nuestro prójimo de vez en cuando, pero ¿estaremos todos dispuestos a dedicarnos plenamente a este cambio?

Las explicaciones del crecimiento económico, necesario para que se dé el desarrollo, no son sencillas y van desde el funcionamiento de las instituciones sociales, según Theo Eicher, hasta la formación de capital humano según, Paul Romer. No es algo que se pueda limitar a unas cuantas horas de mi ocio que utilizo para obras de beneficencia, es necesario que sea una labor de compromiso. El trabajo de mejorar, mantener y fortalecer las instituciones sociales, es una labor extenuante que por sí sola no suele generar suficiente utilidad como para que se realice fuera del ocio, mismo caso sucede con la creación de capital humano. ¿Estarán los agentes privados dispuestas a pagar más allá de su altruismo por generar estos cambios? Habrán sus excepciones, sin embargo, a modo general, la teoría económica nos diría que no.

Reducir la labor del gobierno a obras de beneficencia, es restarle el verdadero valor de un ente que, con el monopolio del poder, puede crear las condiciones para propiciar el desarrollo humano. No se trata de una simple transferencia de dinero, como muchas veces se intenta ver, se trata de un verdadero compromiso para impactar las variables que nos lleve a tener mejores indicadores, a enfrentar la pobreza y los demás problemas sociales de una manera estructural y coherente. Algo que no obtendremos al vaivén de una mano privada que funciona en beneficio propio y que, escudada en sus buenas intenciones, no genera más que aumentos transitorios del bienestar social.

De esta forma, propiciar la filantropía, como sugiere la frase, no es más que maquillar los verdaderos problemas de la sociedad. Es una excusa para des atribuir de labores al estado y beneficiar proyectos que no se traducirán en un verdadero progreso y desarrollo social. Destinar un beneficio en utilidad positivo a los agentes privados por concepto de ‘‘Warm Glow’’, no es más que, como diría un amigo, ‘‘gastar pólvora en zopilotes’’. Es decir destinar recursos a algo que se sabe, no generará el efecto que buscamos.

Si en efecto, nos liberamos de recursos estatales y disminuimos la carga tributaria, lo cual en teoría aumentaría el trabajo y la producción de la sociedad, estaríamos cayendo en el pecado de primar el beneficio social transitorio sobre el estructural. Mejoraríamos temporalmente las condiciones sociales a través de agentes privados que se puedan dedicar a la filantropía, mas no aseguraríamos un mejoramiento progresivo de las condiciones de la sociedad y de los sectores desprotegidos.

Resulta entonces claro que en efecto, la labor del estado no se debe centrar en la filantropía, sin embargo, tampoco es por esto que se debe destinar a propiciar la misma a través de beneficios privados. El estado debe permitir el crecimiento económico a través de programas que permitan efectos sobre las instituciones o la formación de capital humano. Si bien es cierto, los estados han fallado en el pasado, no por eso debemos abandonar los esfuerzos para enfocarnos en placebos que no lograrán solucionar la enfermedad de fondo. Es decir, no podemos ignorar que lo que buscamos es un progresivo mejoramiento de las condiciones de las clases desprotegidas, no un alivio temporal  a la situación actual de las mismas. No es que la filantropía esté mal, o que los agentes privados deban desistir de llevarla a cabo, pero si la utilizamos como una excusa para no afrontar nuestros verdaderos retos como sociedad, estaremos, sin duda, alguna empedrando nuestro camino al infierno.

Thursday, October 25, 2012

Miguel Ángel, el académico antes y después de la condena



Todos los martes en la noche, el ex presidente imparte clases en la Universidad de Costa Rica


 Miguel Ángel Rodriguez lleva más de cuarenta años dedicados a la función pública y a la academia, catedrático de la UCR, ex Presidente de la República (1998 -2002) y descendiente directo de José María Castro Madriz. Reformó el sistema de pensiones costarricense y creó el Ministerio de la Mujer, hoy se dedica a dar clases en la Universidad de Costa Rica, mientras espera el resultado de la apelación a su condena por instigar a corrupción agravada



El 27 de abril del 2011 el profesor Rodríguez Echeverría fue condenado a cinco años de prisión por instigar a la corrupción en el caso ICE-Alcatel. Ese mismo día tomó su computadora y le escribió a sus estudiantes para decirles que por motivos personales no iba a poder dar la clase de la noche.  Seis años antes, tras dejar la casa por cárcel en el 2005, el director de la escuela de economía de la Universidad de Costa Rica, Carlos Palma, se comunicó con él para decirle ‘‘Aquí está su cátedra’’. Una llamada que el propio ex presidente afirma ‘‘es una de las cosas más bonitas que me han pasado en esta extraña etapa de mi vida’’.

Meses después de la condena, la vida de Miguel Ángel ha cambiado poco. Licenciado en Derecho, Doctor en Economía, devoto católico, liberal acérrimo y saprissista envenenado, dedica casi todo su tiempo a la familia y a visitar amigos. Una noche a la semana imparte el curso de Comercio Exterior en la Universidad de Costa Rica y con frecuencia recibe estudiantes para consultas o peticiones personales.

Sus recurrentes risas son profundas y agudas, su semblante tranquilo. Está orgulloso de sus logros académicos y de sus proyectos como ex presidente. Afirma que la Ley de Protección al Trabajador ha evitado el colapso del sistema de pensiones costarricense, sin embargo; el desgaste de 50 años de dar clases en la universidad y de estar expuesto en la esfera pública calan en sus expresiones, así como también la presión de 8 años de enfrentarse a la justicia costarricense.

En su extensa biblioteca se encuentran su tesis doctoral doctoral, algunos de sus artículos de investigación y los trabajos que realizó con Daniel McFadden (Nóbel de economía del 2000) y Peter Diamond (Nóbel de economía del 2010), así como sus libros: ‘‘Ajuste estructural y progreso social’’ ‘‘El mito de la racionalidad del socialismo’’ y ‘‘El Orden Jurídico de la libertad’’.

 A esto se le suman varios libros de los economistas que más admira, figuran: Hayek, Buchanan, Hicks, entre otros. La mayoría académicos liberales ampliamente criticados por los movimientos estudiantiles de la década de los 60 en California, Estados Unidos (lugar donde a sus escasos 22 años, Rodríguez Echeverría sacó su posgrado, dirigido por el Nóbel en economía, Gerrard Debreu).

Su aversión a las ideas de izquierda y su cercanía a Estados Unidos no evitaron que renunciara a su beca del gobierno norteamericano tras la invasión a República Dominicana en los 60’s. ‘‘Yo no era muy cercano a los movimientos estudiantiles pero ahí si sentí que estaban tocando mi patio’’ afirma riendo. Tuvo que buscar cómo financiar sus estudios, pero rápidamente obuvo ayuda de la Universidad de Berkeley y sus profesores.

Función pública y presidencia

A sus 26 años, Miguel Ángel estaba dispuesto a dedicar el resto de su vida a la investigación y la academia.  Dirigido por las mentes más brillantes del mundo en el área económica y obteniendo su doctorado y maestría, se le abre una posibilidad que cambiaría el curso del camino que había decidido tomar y redefiniría el resto de su vida.

 Su ex profesor y amigo, Alberto di Mare,  le ofrece ser viceministro de Planificación en el gobierno de José Joaquín Trejos (1966-1970).  Pese a las dificultades que representaba adelantar su doctorado -pues cómo él mismo dice, ''tenía deficiencias en matemáticas'' Miguel Ángel acepta, renunciando a un futuro prometedor cómo académico. Camino que años después sí toma su segundo hijo, Andrés Rodríguez Claire, quien hoy es catedrático en Berkeley.

Siempre con su afán por dar clases e investigar. Rodriguez Echeverría mantiene un pie en la academia tras el gobierno de Trejos. Se dedica a negocios personales y a enseñar, escribe para revistas económicas y para la página 15 de La Nación, y se convierte en catedrático de la UCR y decano de la Universidad Autónoma de Centroamérica cuando es fundada por Alberto Di Mare. Entre los cursos que suele impartir están teoría monetaria, teoría macroeconómica, economía para ingenieros y doctrinas económicas.

Su otro pie lo tuvo cerca del acontecer nacional. El daltonismo con el que nació no evitó que reconociera sus colores políticos, ya sea como asesor económico, como presidente de la Asociación Nacional de Fomento Económico (lugar donde a veces bromean llamándolo Miguel ANFE, gracias a sus contribuciones) o, finalmente, como aspirante a puestos públicos con el Partido Unidad Social Cristiana.

‘‘Soy el único que se ha enfrentado a los dos hijos de los grandes líderes del siglo XX’’ recuerda refiriéndose a su precandidatura contra Calderón Fournier y su campaña presidencial contra Figueres Olsen, ambas elecciones perdidas. Es después de estas derrotas que llega a ser Presidente,  todo sin abandonar su eterno vínculo con la  Universidad de Costa Rica, al punto que en su primer año de gestión, aún dirige la tesis de un estudiante de derecho.

Su amor por la academia lo vuelve a llamar, y  al dejar la presidencia, es invitado a dar clases en la Universidad George Washington donde imparte lecciones algunos meses antes de presentar su candidatura para la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos. Es electo y empieza sus funciones en setiembre del 2004, sin embargo, tan solo un mes después renuncia para enfrentar acusaciones de corrupción en Costa Rica.

El expresidente Rodriguez pasa la mayor parte del tiempo en su casa, con la eterna compañía de Tango, su labrador


Ocho años después, con un juicio aún inconcluso, Miguel Ángel se mantiene tranquilo. Ventila su vida personal desde su Facebook y su blog, mantiene una relación muy cercana con sus dos hijos vivos (Andrés y Ana Elena) y sus nietos, así como también procura tener buen trato con sus alumnos a quienes insta a mantenerse al tanto de la realidad nacional. Su cátedra de Comercio Exterior de la UCR se convirtió en un cable a tierra que lo mantiene ocupado y al tanto de las últimas publicaciones académicas. Cuando se le pregunta lo que ha sido la etapa post 2004, describe: ‘‘He estado viviendo una vida mucho menos intensa, fue un frenazo que me dieron, pero he tratado de constituir mi vida alrededor de la Universidad, alrededor de escribir y publicando en diversas revistas’’.

Recuerda que sólo una vez pasó un mal rato por sus acusaciones como profesor, en el 2010, cuando unos estudiantes intentaron evitar que él diera una charla en el mini auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la UCR. A pesar de este incidente, afirma que tener esta doble vida (academia y función pública) ha tenido sus ventajas y no se arrepiente de haberlo hecho. Como el mismo dice ‘‘la disyuntiva que se me presentó en 1966 (cuando adelantó su doctorado y se dedica a la función pública) es de esas bifurcaciones que siempre lo dejan a uno pensando que el césped es más verde en el potrero del vecino, es decir uno siempre se pregunta si el camino que uno no tomó  pudo ser mejor, pero tener ese ligamen con la academia me ha permitido ir a saborear los pastos de ese potrero más verde, aunque no sea en el que viva todo el tiempo. Me ha permitido mantenerme al día y como experiencia de vida ha sido una maravilla. ’’


David Ching
2012

Saturday, October 13, 2012

Los verdaderos méritos de la Selección Nacional

Hoy reafirmo mi apoyo al equipo de seleccionados que conforman la selección nacional, pero antes de que empiecen a saltar las acusaciones de que soy un ‘‘conformista’’ o ‘‘mediocre’’, les pido me dejen expresarme un poco más.


La sele juega mal, es muy claro que nuestra habilidad para patear un balón dista mucha, no solo de los grandes equipos del balonpie, sino de los propios pasados. ¡Cómo se extraña los tiempos de López, Centeno, Fonseca, Tuma! Una selección cuyas posibilidades para clasificar nunca se ponían en duda y que aún muestra un gran futbol en cada partido de despedida que se realiza.

Hoy ante El Salvador, no salimos a jugar futbol ni a mostrar una calidad, no salimos a hacer gala de nuestras habilidades ni a tocar el balón, salimos a ganar. Jugamos mal, jugamos feo, pero el objetivo se cumplió. Pese a tener su mérito, disto mucho que esta sea la mejor actitud ante al deporte, y si bien es válida, deja cierto sinsabor al espectador.

El apoyo que se ganó hoy mi selección de futbol, no es por sus habilidades o sus esfuerzos, sino por su actitud deportiva y su profundo respeto. Pese a enfrentarse a un juego complejo, donde el rival fue agresivo, irrespetuoso e incluso atentó contra la propia seguridad de los jugadores, nuestro equipo mostró la paciencia y el ‘‘fair play’’, que tanto hace falta en nosotros a veces. Si, ese mismo respeto que nosotros no tuvimos al llenar las redes sociales con comentarios como ‘‘Bryan maricón’’ o ‘‘Pinto inútil’’.

Un árbitro permisivo tardo demasiado en sacar las tarjetas, y fue por la simple sapiencia de nuestros representantes deportivos que el partido no se salió de las manos. Las infracciones que atentaban contra la seguridad de nuestros atletas, sin embargo, fueron tomadas con la solemnidad y el respeto propios del caso, en contraposición con una selección salvadoreña que, sin argumentos futbolísticos, apelaron al golpe, la falta  y hasta la agresión directa.

La selección de El Salvador mostró un juego oportunista, peligroso y carente absolutamente de actitud deportiva. Lejos de aplicar la regla no escrita del ‘‘fair play’’ y dar las cortesías que permiten el desenvolvimiento óptimo del juego (cortesías que se dan hasta en finales de campeonatos mundiales), los jugadores cuzcatlecos quisieron, como decía Chespirito, ‘‘aprovecharse de nuestra nobleza’’ y lejos de ceder el balón cuando se esperaría que lo hicieran, lo mantuvieron para intentar engañar a la tricolor, e incluso, se mostraron agresivos cuando no pudieron más que mirar la derrota. Las dos expulsiones lo demuestran.

Nuestros seleccionados, lejos de rebajarse a su nivel, mantuvieron el ‘‘fair play’’, respetaron las reglas del juego y las decisiones arbitrales (pese a su aparente parcialización y falta de fortaleza). Mientras tanto, las redes sociales se plagaban de mensajes de ‘‘arbitro hijueputa’’, ‘‘Saborio perra’’ e incluso hasta comentarios racistas y xenófobos contra nuestros hermanos salvadoreños.

Por eso, estoy orgulloso y apoyo a la Selección Nacional, ya que mostró el respeto, la paciencia, la tolerancia y las actitudes deportivas que tanta falta hacen en nuestros espacios de convivencia y nuestras calles. No dudo que más de un costarricense haya tomado la amenaza y la violencia física como respuesta de haber sido Christian Bolaños., Keylor Navas o alguno de los defensas abatidos por Quintanilla.

Basta manejar por las calles o ingresar a redes sociales un día de partido para darse cuenta que debemos aprender mucho de estos seleccionados. Más allá del deporte, vale preguntarnos si nosotros hubiéramos actuado igual ante estas situaciones, tomando en cuenta que muchos gritamos e insultamos a nuestros televisores, pitamos y  ofendemos en las calles.

Lo cierto es que los deportistas son embajadores de su país. En su juego se debe reflejar muchos de los valores y actitudes de los habitantes del mismo, y hoy, la sele cumplió, cediendo cortesías, aplicando fair play y mostrando respeto. Ante esto, ‘‘la sele’’, no solo nos da una buena imagen a nivel internacional, sino nos invita a realizar un cambio en nuestra personalidad y nuestras costumbres
.
Cualquier persona extranjera que haya visto el partido puede asegurar dos cosas: que en Costa Rica no hay buen futbol, y que es un país pacífico y respetuoso. Puedo asegurar que la primera es una representación justa de la realidad.

David CHing
2012