Tuesday, July 7, 2015

¿Por qué dejar el argumento religioso de lado?

Supongamos por un momento que yo me convierto a una religión que llamaremos ‘‘pelolarguismo’’. Esta religión considera que es antinatural y pecado arreglarse de cualquier forma el cabello o el vello del cuerpo, poco a poco esta religión logra obtener fuerza y finalmente logro aprobar un proyecto de ley que dice que en Costa Rica nadie puede cortarse el cabello o rasurarse ningún  vello del cuerpo ya que esto constituye una falta a la moral y a la ley de Dios.

Se levantan en contra de mí miles de personas diciendo que la idea es una violación a los derechos más básicos de las personas, que las personas tienen derecho a decidir si se cortan o no el pelo, pero yo replico que estoy salvándolos del pecado y que es mi obligación como pelolarguista de acuerdo a mis convicciones predicar mi evangelio. Si usted no es pelolarguista, probablemente considere injusto que el estado apruebe leyes basándose en criterios de religiones en las que usted no cree. Por más descabellado que suene este escenario, guarda grandes similitudes con algunas tónicas del debate público que últimamente se ha  venido dando en Costa Rica.

En las últimas semanas, tras los anuncios de Pozuelo, las publicaciones de Siman, la aprobación del matrimonio de personas del mismo sexo en todo el territorio estadounidense y otra serie de acontecimientos, en la agenda pública de Costa Rica se han abierto debates que resultan sensibles para algunos de los grupos cristianos del país. La Biblia, el libro que contiene las sagradas escrituras del cristianismo, ha sido uno de los referentes en estos debates,  sin embargo, quienes utilizan este libro para justificar las acciones olvidan que en Costa Rica hay personas que no nos consideramos cristianas y que el estado, por la Constitución Política, debe ser respetuoso de nuestros credos.

Es por esto que el simple hecho de citar La Bibla, por sí sólo, no resulta un argumento válido para legislar. El establecer que para el estado, los códigos espirituales de un libro en particular, son más importantes que los demás es, en efecto, un irrespeto a los otros credos. No estoy poniendo en duda acá la validez de la Biblia como guía espiritual, lo único que estoy diciendo, es que no debe utilizarse para imponerle leyes a las personas que o no creen en ella, o tienen una interpretación de la misma diferente a la de los legisladores.

Por poner un ejemplo, creo que al igual que yo, muchos cristianos podrían sentirse molestos si el estado costarricense castigara a quien coma o se hidrate durante todos los días de este mes -osea, que se alimente sólo durante las noches-. No creo que el disgusto generado disminuya si se justifica esto porque el Corán establece que es pecado no ayunar en el mes del Ramadán (en el que actualmente estamos). Probablemente, si este fuera el caso, usted  se pregunte: ‘‘si yo no soy musulmán ¿por qué se me obliga a seguir el Corán?, yo no estoy evitando que alguien cumpla el Ramadán  ¿Por qué se me debe imponer?’’. Este argumento es igual de válido para un no creyente cuando se le dice que el estado debe prohibir o aprobar algo porque La Biblia dice que es o no es pecado. Imponer, desde el estado, los criterios para legislar de esta forma es un claro irrespeto a la libertad de credo.

Seamos claros, estos debates tienen muchísimas aristas y el no citar La Biblia, no implica necesariamente tomar una determinada posición. Este escrito no pretende tomar posición en el debate del matrimonio de personas del mismo sexo o de la familia (eso lo he hecho en otros espacios), lo que si pretende es exhortar a que cuando se abran estos debates, no se pretenda imponer un dogma religioso, como política de estado, en una República pluriétnica, multicultural y respetuosa de la libertad de credo. Que el razonamiento vaya más allá de citar un libro –que dicho sea de paso suele tener muchísimas interpretaciones- acusar de pecado y pretender que mis convicciones espirituales se usen como excusa para restringir los derechos de terceros. Este escrito lo que pretende es exhortar a que, parafraseando a Jesús, le dejemos a Dios lo que es de Dios, y a César lo que es de César.

Friday, July 3, 2015

¿Qué pasó en Grecia y porqué Costa Rica debe y no debe preocuparse?


La crisis de la deuda de Grecia que cayó en el 2009 alcanzó un punto culminante esta semana cuando las negociaciones parecen cerradas  con un ultimátum y los helénicos declararon en ‘‘default’’ parte de su deuda. Ante esto saltan alertas en otros países cuyos problemas fiscales ya han hecho sonar más de una alarma, nuestro país no es la excepción, pero entre tanto ruido, quizás vale la pena sentarse un poco a ver ¿qué fue lo que paso? Y ¿por qué podría o podría no pasar lo mismo en Costa Rica?

Déficit fiscal y Deuda Pública

En resumen, lo que pasó en Grecia es que el déficit fiscal y la deuda pública llegaron niveles insostenibles. Para comprender qué quiere decir esto tenemos que ver qué es lo que hace un estado o gobierno y cómo lo hace.

Hoy en día, podemos decir que la labor de un gobierno consiste en satisfacer las necesidades sociales que no se considera óptimo que se satisfagan por otro mecanismo (como el mercado), cosas, por ejemplo, como la seguridad nacional, un sistema de justicia, el alumbrado público, espacios públicos, entre otras. En el mundo actual, no existe un consenso sobre cuánto debe ser el alcance del gobierno, por esto, algunos países consideran importante que el gobierno financie cosas como la educación o los fondos de pensiones o que subsidien al agro, mientras otros consideran que este tipo de cosas es mejor dejarlas en manos de iniciativas privadas.

Indiferentemente de cuál sea nuestra perspectiva sobre qué debe o no debe hacer un gobierno, lo cierto es que esto todas sus acciones deben ser financiadas de una u otra forma, la forma más clara que el gobierno tiene para financiar sus iniciativas es mediante impuestos, así cobra a todos los ciudadanos un dinero y utiliza este dinero para sus proyectos. Lo que pasa es que en la mayoría de los casos este dinero es insuficiente (en parte porque el gobierno no suele buscar generar ganancias), por lo que el gobierno gasta más de lo que genera en ingresos. Cuando esto sucede, a esa diferencia entre los gastos y los ingresos se le llama ‘‘déficit fiscal’’. Pese al déficit, si un gobierno desea hacer un proyecto, debe financiarlo de alguna forma, por lo que recurre a pedir dinero prestado, a esta deuda es a la que se le llama ‘‘deuda pública’’.

¿Qué pasó en Grecia?

El gobierno griego incurrió en una serie de gastos que estaban muy por encima de sus ingresos y su capacidad, además de esto, tras la crisis económica mundial del 2008, toda la economía del mundo (sin exceptuar Grecia) sufrió  y empezó a crecer a un ritmo más lento, generando menos empleos y menos ingresos para el gobierno, por si fuera poco, en el 2009 (tras un cambio de gobierno) se descubrió que los gobiernos anteriores habían falsificado información para hacer parecer el déficit fiscal y la deuda  pública menos graves de lo que realmente eran

En resumen, Grecia de repente se enfrentó a una situación donde no podía pagar la deuda, para empeorar las cosas empezaron a recibir menos ingresos y para rematar la situación, se dieron cuenta que la deuda y el déficit eran significativamente mayor a lo que esperaban.

¿Si usted no puede pagar sus deudas qué pasa? Que la gente deja de prestarle ¿Y si usted no tiene dinero para financiar sus proyectos? pues no los hace. Esa es la situación de Grecia actual. Con consecuencias muy nefastas para la economía, los proyectos usualmente se podrían financiar imprimiendo dinero, pero Grecia tampoco tiene esta posibilidad porque al estar en la Eurozona, no tiene la capacidad de imprimir arbitrariamente dinero. Entonces tenemos una situación donde el gobierno no puede seguir pagando salarios o pensiones o proyectos porque no le alcanza la plata y no puede crear plata porque no tiene Banco Central. 

Así las cosas, Grecia negocia con sus acreedores y encuentra en este momento dos posibles soluciones, ambas con consecuencias bastante perjudiciales para el pueblo griego. Una es aceptar un ‘‘bailout’’ lo cual significa aceptar una transferencia de dinero, pero esta está condicionada a que el gobierno griego tome una serie de medidas que aseguren su solvencia futura. Medidas muy duras que incluyen disminuir pensiones y salarios, aumentar impuestos, dejar muchas de las labores que hace en manos privadas, entre otras. La otra opción es dejar el euro y adoptar su propia moneda, no pagar gran parte de la deuda y financiar a como pueda sus proyectos a base de impuestos y de inflación –imprimiendo dinero que,  al no estar basado en nada, genera que los precios de la economía aumenten- Esta decisión quedó en manos del pueblo europeo en un referendo a realizar este domingo 5 de Julio.

La situación en Grecia ha afectado muchísimo al pueblo.  El estado se ha visto obligado a aplicar ‘‘medidas de austeridad’’, es decir dejar de financiar proyectos que mucha gente encuentra importantes.  Por si fuera poco, esta situación genera condiciones sobre las que muy poca gente estaría dispuesta y en capacidad de invertir dinero en Grecia, lo que hace que no se generen empleos y que muchas empresas cierren. La declaración de ‘‘default’’ de parte del gobierno de Grecia (lo que significa que el gobierno griego ha decidido que no va a pagar parte de su deuda) ha generado desconfianza en la población, que no quiere tener su dinero en bancos griegos que pueden verse muy afectados por esta situación, por lo que se está controlando la cantidad de dinero que las personas sacan de los bancos, precisamente para que estos no quiebren.

¿Porqué Costa Rica debe y no debe preocuparse?

La situación de Grecia es muy grave y hay mucha gente que afirma que Costa Rica podría estar a las puertas de sufrir una situación similar. Esto es cierto, pero también es cierto que la situación de Costa Rica es muy diferente.  Hay varias razones por las que deberíamos y no deberíamos preocuparnos.

Primero mencionemos las razones por la que debemos preocuparnos. Costa Rica tiene un problema grave en su deuda, el déficit fiscal ha sido un tema de preocupación desde el 2008, en gran medida porque el gobierno aumentó su gasto estatal en este momento para pailar los efectos de la crisis económica mundial. Más allá de eso, muchas de las razones estructurales por las que el gobierno griego se vio en esta situación Costa Rica las comparte. Costa Rica tiene una gran masa de empleados públicos que disfrutan de pluses salariales y contratos que hacen muy difícil que se reduzca tanto la cantidad como el costo de cada empleado público,  existen cuestionamientos sobre la corrupción y la eficiencia de muchas instituciones estatales, hay graves problemas de evasión y elusión fiscal y poca iniciativa política para aprobar leyes que ayuden a combatir estos problema y se habla de una necesaria reforma fiscal desde hace años, pero no parece haber un panorama donde esta se apruebe pronto.

Entonces el riesgo de que Costa Rica se vea inmersa en una situación como la griega es real, sin embargo es importante mencionar que también hay también motivos para no desesperar y hay muchas razones por las que la situación tica es diferente a la helénica.

En primer lugar, es importante mencionar que el déficit fiscal y la Deuda Pública de Grecia aún están muy por encima de lo que se vive en Costa Rica. El año pasado el déficit fiscal cerró en Costa Rica en un 5,8% del PIB y la una deuda pública en 40% del PIB lo cual si bien son números muy peligrosos, aún se alejan de los griegos en el 2009 (13,6% de déficit y 120% de deuda pública).

Otro punto es que no hay verdaderos motivos para pensar que el gobierno está falseando la información, en primer lugar porque la actual administración hizo un escrutinio del estado de la cuestión de la pasada, y en segundo lugar porque, al ser el plan fiscal una prioridad del gobierno, sería contraproducente  subestimar las cifras. Esto significa que aún tenemos la capacidad de actuar antes de que descubramos que la situación se salió de nuestras manos (como le pasó a Grecia que de repente se dieron cuenta que el déficit es más del doble de lo que creían).

Finalmente, a diferencia de Grecia, Costa Rica maneja su propia moneda, por lo que ante una crisis de este tipo puede devaluar la moneda para hacer el país más atractivo o (con consecuencias que - dependiendo del grado en que se haga- pueden resultar verdaderamente nefastas) pagar parte de la deuda con emisión monetaria. Lo ideal sería evitar verse obligados a hacer uso de estas opciones, pero la posibilidad existe.

¿Qué debemos hacer?

¡Resolver el problema fiscal! ¡Así de sencillo! el problema es que esto requiere sacrificios en donde varios sectores pueden verse perjudicados. Los problemas fiscales se resuelven básicamente de tres maneras, generando ingresos, cortando gastos o alguna combinación de estas dos, pero en todos los casos hay grupos que pierden, lo cual hace la negociación política muy difícil.

Por un lado, existe un grupo importante dentro de la Asamblea Legislativa que no está dispuesta  a aceptar la disminución en el gasto del gobierno. La renegociación de convenciones colectivas, la disminución o eliminación de pluses salariales, entre otras posibilidades se ven con malos ojos dentro de un grupo importante del congreso. Por otro lado las leyes que le permitirían al estado tener más herramientas para combatir la elusión y la evasión fiscal también tienen un grupo fuerte de oposición en el Congreso.  Todo esto sin que haya entrado en la corriente legislativa un proyecto de reforma fiscal, el cual con la configuración política actual, va a requerir de mucho esfuerzo para ser aprobado.


En fin, este es un momento crucial para el país, sabemos que si no logramos un consenso en este tema, las consecuencias pueden a ser peores para todos. Por el momento tenemos la bola en los pies y  depende de cómo la controlemos, veremos los resultados finales pero debemos actuar ahora, porque si repetimos una crisis de los 80’s o nos convertimos en un ‘‘Grecia’’ no se va a valer decir que no sabíamos lo que iba a pasar.

Tuesday, May 5, 2015

Don Edgar, ellas no pagan el precio, todos disfrutamos los beneficios.

Hace poco leí la columna de don EdgarEspinosa en el medio web CRHoy donde él explica cómo el matrimonio tradicional ‘‘cambió por completo’’ y ‘‘ya no se cotiza. ’’ Más allá, afirma que las mujeres están ‘‘pagando el alto precio de haberse independizado’’, con lo cual pone varios ejemplos de ‘‘víctimas’’ de esta situación.  El artículo me causo cierta desazón –por decir lo menos- . Pese a que se me puede achacar que al no ser mujer, no vivo en carne propia lo que el autor refleja (lo cual también se le puede achacar al propio autor) decidí responder algunos desaciertos que como joven, sin intenciones a casarse prontamente e hijo (y hasta nieto) de muchos mayos del 68,  me siento en la necesidad de expresar.

La columna afirma que las estadísticas respaldan (pese a que no las presenta) su punto. Posteriormente, don Edgar ilustra, a través de varios ejemplos de ‘‘víctimas’’ de este fenómeno. Los primeros ejemplos que pone don Edgar son los de su cuñada ‘‘Susana’’ y su vecina ‘‘Ester’’, ambas mujeres que ‘‘tejen y destejen baberos a la espera del primer nieto’’ porque sus hijos ‘‘ya treintones avanzados, estrenan novia todos los días y se acuestan con ellas donde les sorprenda la noche sin el menor interés de unirse en pareja ni formar una familia’’.

Desde este momento, don Edgar muestra un desconocimiento de las ideas jóvenes que predicaron –y predican- las nuevas (y no tan nuevas) generaciones, esas mismas que buscaron (y buscan) la reivinidicación de la mujer. Precisamente, la idea de estos movimientos del siglo pasado (y actual) fue (y es) dejar en claro que las reglas y la forma de vida de nuestros padres y abuelos no tiene porqué ser la nuestra. Susana y Ester podrán querer nietos pero no son ellas quienes tienen que decidirlo,  es la potestad propia de las personas decidir si tienen o no hijos, si quieren o no casarse o juntarse. Yo soy un joven que no tiene ningún plan de tener un matrimonio o hijos en el futuro cercano  y me gusta que esta decisión quede en mí y no en la sociedad, ni en mis padres ni en alguien ajeno a mí o a la persona con la que esté compartiendo una relación sentimental.

Entonces parece, según el artículo, gravísimo que yo como joven, no quiera tener hijos en este momento, pero el detalle es que a mí no me parece gravísimo y tampoco le parece gravísimo a mi novia, sin embargo, si nos parecería gravísimo tener un hijo simplemente por el hecho de que nuestros padres lo deseen. Admito ser culpable del pecado de no querer formar una familia en este momento de mi vida, mis prioridades son otras ahora. ¿Cuál es el problema? ¿Es muy grand este pecado?

El segundo ejemplo que pone don Edgar es quizás más revelador: el de su peluquera ‘‘Mariana’’ que con un ‘‘chuzo de carro, apartamento propio, negocio a mil por hora y un cuerpazo, sólo le salen vividores’’ o las ‘‘modelos más esculturales de la farándula, que se quejan de que van tras ellas por su minuto de pasión’’. Entre líneas don Edgar dice que la mujer vale por sus apariencias y su dinero. ‘‘chuzo de carro, cuerpazo, negocio y apartamento propios’’ hacen de Mariana una perfecta esposa potencial, pero debido a la liberalización de la mujer ella no consigue marido y sólo ‘‘vividores’’. Don Edgar remata diciendo que, a sabiendas de la liberalización, los hombres no quieren asumir la responsabilidad de un hogar ni salir de su zona de confort.

Reflexionemos un poco sobre esto último. En primer lugar, bajo este discurso se me está imponiendo un rol como hombre. En esta sociedad yo debo ‘‘buscar esposa’’ y si prefiero andar ‘‘picando la flor y picando el tiquete’’ es porque no quiero salir de mi zona de confort y aceptar el matrimonio. Se le está imponiendo además un rol a la mujer, esta debe ser esposa, si no lo es va a vivir frustrada porque, aunque tenga un ‘‘cuerpazo y plata’’ sólo le salen ‘’vividores’’. Don Edgar ¿y qué si la mujer tampoco quiere un hogar? ¿Y qué si la mujer también quiere acostarse con hombres sin ningún tipo de compromiso y simplemente disfrutándolo? ¿Por qué es esto algo malo? ¿Acaso no habían hombres que ‘‘picaban de flor en flor’’ y que eran ‘‘vividores’’ cuando la mujer no se ‘‘había liberado’’?

El autor no parece contemplar la posibilidad de que la mujer también disfrute del sexo sin compromiso, que disfrute de tener su propio negocio y su propio carro, y que disfrute de poder aprovechar su ‘‘cuerpazo’’ para satisfacción propia, sin tener que ponerlo a la venta en el mercado del matrimonio. El famoso ‘‘minuto de pasión’’ también lo puede disfrutar la farandulera, digo yo…

Don Edgar afirma categóricamente que las mujeres son más proclives a buscar un matrimonio, pero no presenta nada que respalde esta afirmación, y lejos de hacerlo, muestra ‘‘como prueba’’ el testimonio de una amiga que textualmente afirma: ‘‘Me quedaré soltera, no importa, pero el cabrón que se case conmigo tiene, como yo, que lavar desde los platos y sacar la basura, hasta limpiarle la caca a los carajillos que tengamos’’.

Perdón si me equivoco, pero el razonamiento de ‘‘Julia’’ (la amiga de don Edgar) parece muy lejano al de una mujer que se arrepienta y esté pagando el precio de su ‘‘liberalización’’. Más parece el de una mujer que agradece que hoy pueda demandar eso, una mujer feliz de tener la opción de elegir y que, socialmente, sea menos tachada que antes si decide ‘‘mantenerse solterona’’ antes de casarse con un hombre que no cumpla lo que ella desee.

En su último párrafo, para cerrar con broche de oro, don Edgar asume una serie de problemas sociales asociados a esta situación que describe. Entre ellos: ‘‘soltería endémica, uniones libres frágiles, madres adolescentes, parejas sin hijos, divorcios a raudales, orfandad, hogares desintegrados, hijos errabundos, agresión y violencia doméstica’’. Sin embargo, estos  problemas son o bien, imposiciones sociales que precisamente, la liberalización de la mujer buscaba romper, o problemas reales pero cuya conexión lógica con las causas que presenta don Edgar parece poco clara.

¿Soltería endémica? ¿Uniones libres frágiles? ¿Parejas sin hijos? ¿No son estas decisiones personales? ¿Cree acaso don Edgar que una pareja deba tener hijos por obligación, que las personas tienen un deber social de casarse? Parece que el razonamiento del autor va por el lado de que es mejor una mujer sumisa con hijos a una liberada que decida por su propia cuenta qué es lo mejor para ella.  Con respecto a los otros problemas que señala: agresión, violencia, madres adolescentes… ¿realmente estamos echándole la culpa de esto a la ‘‘liberalización de la mujer’’? ¿Son acaso estos problemas que no habían antes o que son más comunes en hogares donde las mujeres son educadas y tienen un mayor independencia económica?  Porque la lógica más bien parece dictar lo contrario.

La columna de don Edgar se centra en una visión anacrónica de la sociedad.  Ve como un grandes víctimas a las mujeres que no consiguen marido pese a tener un ‘‘cuerpazo del carajo’’ y ve como ‘‘vividores’’ y ‘‘renuentes a salir de su zona de comfort’’ a los hombres que no buscan el matrimonio.

 No se le ocurre a don Edgar que quizás, las mujeres sean precisamente las que no quieran casarse, que al tener independencia económica, estén dispuestas a ser más selectivas y no irse con ‘‘cualquier hombre’’ (como bien apunta su amiga Julia), que quizás también disfrutan del sexo sin compromiso, y que lejos de ser víctimas, tienen una mejor calidad de vida. Tampoco se le ocurre a don Edgar que los hombres podamos buscar otras ambiciones fuera del matrimonio, que podamos encontrar placer en tener una relación que no esté necesariamente apuntada a este y que podamos ser miembros responsables de la sociedad, tener una relación de pareja saludable, sin estar pensando siempre en terminar en el altar y los hijos.

No se le ocurre a don Edgar que un mundo donde las mujeres (y también los hombres) sean más educadas e independientes y donde el matrimonio sea una opción y no una obligación, pueda también ser un mundo donde seamos más libres de poder buscar otras ambiciones y sueños,  donde tanto mujeres como hombres nos sintamos más cómodos de disfrutar relaciones según nuestras propias reglas del juego y de nuestra propia independencia, un mundo donde no estemos dispuestos a casarnos con cualquier pelmazo o pelmaza por necesidad social o económica. No parece ocurrírsele a don Edgar que la ‘‘liberalización de la mujer’’ (trecho en el que todavía nos falta mucho, he de decir) este trayendo un mundo en el que nadie (ni ellas, ni nosotros) está pagando un ''alto precio'' y en el que todos estamos disfrutando de los grandes beneficios que nos trae el tener personas cada vez más ''liberadas''.

David Ching
2015

Sunday, March 29, 2015

Dalian 1: Experiencia al llegar.


Desde hace algunos meses tuve la oportunidad de venir a China a estudiar mandarín con una beca gubernamental. He tomado notas de lo que ha pasado en estos meses, y decidí publicar algunas de ellas por esta vía. Esta es la primera. :).

En los aeropuertos nunca es de mañana, ni de tarde, ni de noche. Las horas simplemente pasan y los aviones salen y vuelven. Son lugares llenos de despedidas, bienvenidas e historias que se cuelan entre el papeleo y los chequeos de seguridad. Así es en América y en Asia desde inicios de los 2000. Uno tiene que dejar las emociones de lado y poner cara de piedra para pasar por el exhaustivo viacrucis que es salir del país.

Tratando de que el hogar quepa en una maleta me aventuré por treinta horas de recovecos y aerolíneas para cruzar el pacífico y llegar a Dalian,  un pequeño puerto (pero gran ciudad) en la provincia de Liaoning al norte de China, junto a la Península de Corea. Primero tuve que llegar a Houston y esperar 7 horas - más que suficiente para tomarme una IPA y ver al equipo de San Francisco ganarle a los Texans en pretemporada-  montarme en un avión y caer redondo en el sueño porque el cansancio le ganó la partida a la comodidad. Unas horas después pero sintiéndome significativamente más avejentado y tras un vuelo que no quería salir de Beijing, Salí de las estaciones de viaje y un letrero proyectado con una aplicación para tablet decía mi nombre. Hasta entonces nunca le había encontrado utilidad a esas aplicaciones.

El conductor no sabía mucho inglés, pero le tenía que pagar 60 yuanes al llegar a Huanghe Road 850, dirección de la Universidad Normal de Liaoning. Podía leer el Huanghe en las calles y eso me tranquilizaba.  En la recepción de las residencias internacionales no se habla inglés ni español… en ningún lugar de China se habla mucho inglés o español, sólo tal vez en Shanghai.


Quizás algún dios perdonó el hecho de que no creo en él y me puso en el camino un escuálido chino que se hacía llamar Sam  y hablaba inglés. Gracias a su manejo del mandarín y el inglés pude satisfacer la primera de mis necesidades, comida. Luego dí unas vueltas guiadas por la zona y volví a mi cuarto, donde no había entrado para no despertar a mi compañero de cuarto. Decidí que las 3 de la tarde ya no era hora para que estuviera durmiendo y empecé a asentarme, nos presentamos, un tal Steven de Siberia también bajándose del avión, no habla muy bien inglés, pero de alguna forma nos comunicamos.  El cuerpo no dio para aguantar más de las cuatro de la tarde y nos dormimos hasta las 4 de la mañana del día siguiente Así empezó la aventura del otro lado del mundo.

Saturday, November 29, 2014

La portada de Gollo, el cierre de medios y el ideal de periodismo

Viernes 28 de noviembre del 2014,  viernes negro. Para muchos comunicadores, no es sólo una cuestión de descuentos en las tiendas. El negro también se da porque el periódico de mayor circulación en el país se dejó hacer una ''portada falsa'' como publicidad para la tienda de electrodomésticos ‘‘Gollo’’, un golpe simbólico al periodismo. La insigne portada, la codicia de la sala de redacción, reservada sólo para los grandes eventos y las noticias más importantes del día, opacada por publicidad. Por si fuera poco, hace menos de un mes se anunció el cierre de tres medios del mismo grupo corporativo (entre ellos la revista de arquitectura más importante del país) dejando a 100 personas sin trabajo. ¿Qué nos dice esto?

Podemos rasgarnos las vestiduras y gritar a diestra y siniestra que los medios nos han decepcionado, refugiarnos en las aulas de las universidades para atacar a Grupo Nación y maldecir una y otra vez a la condenada civilización del espectáculo (parafraseando a Vargas Llosa) o podemos admitir algo sencillo: La noticia, como tal, no vende.

Como periodistas, en muchas ocasiones hemos fallado en entender que las empresas  de medios y el mundo no tienen porqué responder a nuestras exigencias. El periodismo ideal, con libertad de expresión y de contenido, independiente y sin presiones comerciales, es en el mundo actual insostenible, y poco hemos hecho los periodistas por sostenerlo.

‘‘Terrible lo que hizo Grupo Nación’’, ‘‘esto fue un ‘‘golazo’’ de Gollo al periódico’’ y otros comentarios de esta índole han poblado mi sección de noticias en facebook pero yo pregunto ¿Desde cuándo Grupo Nación es una Organización sin fines de lucro? Estoy seguro que sus buenos beneficios habrán facturado por la dichosa portada. El cierre de tres medios y el camino que algunos medios nuevos han terminado por tomar, no son precisamente alentadores.

 Mantener a flote negocios que reportan pérdidas o no generan suficientes ganancias para justificar su existencia no es obligación de ninguna empresa. Tampoco lo es negarse a cerrar un negocio de ‘‘portada falsa’’ por orgullo a un idealismo insostenible. Esto puede no corresponder al  ideal de dar información de calidad a las personas, ni representar las mejores prácticas periodísticas, pero si son concordantes con las prácticas de una empresa como cualquiera, sea esta de medios o no.

El hecho de que periodistas talentosos y de gran valor profesional se queden sin trabajo, o de que la portada ya no sea ‘‘sagrada’’ lo que nos dice es que llegó la hora de replantearnos las maneras de comercializar la información. Si realmente queremos dar acceso a contenidos de calidad, estamos fallando en la manera de venderlos.

Que se favorezca la cantidad de clicks sobre la calidad del texto o la publicidad sobre la noticia no es culpa de los medios y flaco favor hacemos maldiciéndolos. Si el trabajo de calidad vendiera, SuCasa no habría cerrado y no tendríamos que enfrentarnos día a día a medios que parecen más sitios de comedia en internet que formas de informarse. Si los consumidores de medios buscaran noticias, la portada no habría sido publicidad. Algo está fallando y poco hacemos para cambiarlo.

Como periodistas somos vulnerables a los mismos cambios a los que toda la humanidad está sujeta. Si nos negamos a cambiar nuestras formas de mercadear y crear la información, estaremos condenándonos a ver cambiar la forma en que nos emplean o incluso a ver desaparecer nuestra profesión. Aprender a generar contenidos con valor agregado, que se diferencien de lo que un consumidor pueda encontrar en twitter o en los rumores de facebook, podría ser el primer paso, pero no el único, no basta con generar el valor agregado, hay que saber venderlo.

 Si alguna vez esta profesión se jactó de ser formadora de la sociedad, es el momento de probarlo. No se vale decir que esto nos agarra por sorpresa ni tampoco seguir intentando replicar nuestro ideal de periodismo en las plataformas tradicionales esperando tener resultados diferentes  para después quejarse por el fracaso. Lo que si se vale es producir algo que el consumidor halle útil y encontrar la forma apropiada de venderlo. La gente necesita información ahora más que nunca, pero también puede acceder a ella ahora más que nunca y si los periodistas seguimos fallando en suplir esa demanda haciendo el periodismo que queremos es o porque el periodismo está condenado a morir o porque estamos fallando en acomodarnos a los cambios, a mi me gusta pensar que es la última.



Monday, October 27, 2014

Cuatro cosas que he aprendido tras mi primer mes y medio en China

Hace poco me enfrenté a uno de los dilemas típicos de niño que acaba de salir de la Universidad… ‘‘¿Qué hago con mi vida?’’. Había realizado algunos trabajos para el periódico ‘‘El Financiero’’, estaba produciendo un programa de radio, acabé la carrera de economía y comunicación colectiva y no tenía nada muy establecido ni estaba muy seguro de lo que quería (aún no lo estoy).

Unos meses atrás había solicitado de beca del gobierno de chino en el Instituto Cultural Chino-Costarricense para estudiar un año mandarín en China. No conozco nada del idioma (pese a que mi padre nació en ese país y mis abuelos eran de ahí), llené unos documentos de examen médico, hice un ‘‘exámen de diagnóstico del idioma’’ y olvidé el asunto suponiendo que nunca obtendría la beca. Menos de medio año después escribo esto desde mi cuarto en la Universidad Normal de Liaonning en Dalian, República Popular de China. Me faltan al menos 8 meses y medio más para volver a casa, sin embargo, quería aprovechar este espacio para comentarles algunas cosas interesantes que he aprendido en este primer mes.

Uno se adapta más rápidamente de lo que cree

Probablemente usted está familiarizado con la idea de la Pirámide de Necesidades de Maslow, si no, en realidad es  un concepto bastante sencillo. Uno cubre las necesidades básicas (comida, estadía, etc..) una vez cubiertas esas, uno se preocupa por las siguientes: (círculos sociales, amistades, etc..) y así sigue funcionando cómo una pirámide. Más o menos así ocurre cuando uno llega acá.

Yo llegué después de 30 horas de aeropuertos y aviones a la Universidad Normal de Liaoning, a la recepción de los estudiantes extranjeros donde me atendió una señora que no hablaba una gota de algún idioma que yo me acercara a conocer. Quería dos cosas: Comida y un lugar para dormir, lo demás no importaba. Me salvó la vida un estudiante chino que hablaba inglés y luego mi compañero de cuarto.

Por ahí del tercer día ya sabía pedir la cuenta, en cual restaurante podía conseguir comida, más o menos los precios de los lugares y al cabo de dos semanas ya estaba relativamente ‘‘acomodado’’.

No hablo de extrañar el lugar o volverse un lugareño. Hablo de poder vivir el día a día, de saber lo necesario para sobrevivir. Y hablando de saber lo necesario para sobrevivir…

Uno aprende lo que ocupa

Las primeras palabras que aprendí fueron: Ganbei (¡Salúd!) y Duo Shaoqian (¿Cuánto cuesta?). La primera es necesaria para socializar, la segunda es necesaria para sobrevivir. Es increíble lo rápido que uno aprende las cosas cuando las necesita. Los números fueron lo siguiente, mucho antes de aprender a decir ‘‘¿soy de Costa Rica?’’, ‘‘¿De qué país eres?’’ Y ‘‘¿Cuál es tu nombre?’’-aclaremos, esas tres constan de las primeras clases y se suponen mucho más fáciles-.

Uno también aprende: costumbres, donde conseguir las cosas más barato, adonde hay wi fi gratis, adonde llega el wifi gratis de los lugares (estos últimos dos muy importantes).

Tal vez me pregunten: Ching, pero todo mundo habla inglés ¿o no? pues la verdad es que no. El inglés le da a uno bastantes herramientas para socializar, particularmente con personas de occidente. pero ahí está el detalle, más de tres cuartos de los estudiantes extranjeros son de Uzbekistán, Russia o Corea que (a excepción de los rusos) no tienden a manejar buen inglés. En la calle es impensable que alguien hable inglés y mucho menos español, entonces en la calle uno aprende lo que necesita y lo aprende rápido porque lo necesita.  Si uno tiene 200 kuais para sobrevivir la semana, duo shaoqian y los números son útiles y uno los aprende rápido.

Por supuesto, también, que uno no está sólo, aquí hay estadounidenses, italianos, tayekis, y demás que hablan con uno. De repente uno se encuentra a alguien en el dormitorio de estudiantes extranjeros, o en clases que habla mejor chino y le ayuda y ahí el aprendizaje se vuelve más lento, pero lo primero que uno aprende es a sobrevivir, y eso me lleva al siguiente punto.

Uno se acerca a los que están más cercanos culturalmente a uno

Es inevitable.

Parte de las razones por las que uno se va un tiempo a vivir al extranjero es porque uno quiere acercarse a una cultura diferente, es cierto, pero cuando uno llega encuentra barreras que no son tan fáciles de saltar y (como dijimos anteriormente) uno debe atender necesidades.

Lo cierto es que facilita mucho las cosas no tener que explicar cada convención social, hablar en un idioma que la otra persona entienda y dar por sentado la comprensión de normas preestablecidas. Por supuesto, con el tiempo uno rompe esas barreras pero hay una necesidad imperante de formar un círculo social pronto.

Los seres humanos somos seres sociales, vivir solos no está dentro de nuestra naturaleza. Usualmente uno se acerca más fácilmente a lo que conoce y el hecho de que un compañero colombiano entienda el valor que le damos en Costa Rica a tomarse una taza de café, ver un partido de futbol o pueda comunicarme con él plenamente sin tener que recordar palabras, hace que nos acerquemos más. Esto no significa que uno sólo socialice con gente culturalmente cercano, he hecho amistades que aprecio mucho con gente de Túnez, Tayikistán, Uzbekistán, Líbano y Corea, pero si existe cierta tendencia a acercarse más a la gente, por ejemplo, de Estados Unidos, Latinoamérica, Italia, Alemania o Rusia. Son personas con las que en principio puedo dar muchas cosas por sentado y eso facilita la comunicación.


Uno va a hacerse una rutina.

Existe una razón clara por la cual existe el ‘‘jet lack’’. El cuerpo está acostumbrado a dormir a ciertas horas, comer a ciertas horas y tener una rutina, cuando esta rutina se rompe uno sufre. No es simplemente el hecho de despertarse a las 4 de la mañana y dormirse a las 4 de la tarde (Cosa que me pasó el primer día). En general uno se cansa, tiene una sensación incómoda e incluso a veces da dolor de cabeza. Esto hasta que se ‘‘acomoda’’ al nuevo horario.

Pero esto es sólo lo primero en acomodarse, uno no sólo se acomoda al nuevo horario, se acomoda a la nueva forma de vida, al nuevo círculo social y hasta al nuevo paisaje. Uno con el tiempo aprende en cuales lugares y qué puede comer y cuáles no son tan buenos. Qué puede hacer con qué amigos y que no, qué le gusta y qué no, y ahí empieza a formarse una rutina.

Existe la visión romántica de voy a ‘‘romper la rutina’’ y ser libre, todos los días van a ser diferentes y bla bla bla… eso no  pasa. Por supuesto, uno puede romper la rutina un par de días, quizás una semana, pero eventualmente uno se va acostumbrar a levantarse a cierta hora, hacer ciertas cosas durante el día a ciertas horas determinadas y comer y dormir a ciertas horas.

El tiempo libre es una cosa hermosa pero en demasía se vuelve pavorosa. La primera semana acá tuve mucho tiempo libre, y eso está bien porque tenía que conocer el lugar, pero si eso hubiera durado demasiado me estaría matando porque uno ocupa llenar esos espacios y simplemente es demasiado cómodo saber, cuando uno se levanta, como va a llenar esos espacios y la mejor forma de hacerlo es formarse una rutina.


En general, vivir en el extranjero es una experiencia hermosa (al menos en lo que llevo) pero, a mi criterio, con el tiempo no se convierte en un cambio tan drástico. Con el tiempo uno descubre que es la misma persona en otro lugar y que después de negociar internamente la cultura propia con la externa, la vida se torna relativamente ‘‘normal’’.

Friday, May 16, 2014

Sobre la situación de la bandera de la diversidad.

Hola... iba a escribir un post sobre la reacción intolerante de muchos sectores por el hecho de que el gobierno izara la bandera de la diversidad sexual en el marco del Día Mundial contra la Homofobia, Lesbofobia y Transfobia, sin embargo, me topé en el face una publicación de un amigo y la verdad, creo que no tengo mucho que agregar. La comparto por acá:

Hola. Me llamo XXXX XXXX XXX
Me cuadra comer fresas.
Odio el chile dulce.
Me gustan las mujeres.
No me gusta el fresco de guanábana.
Me gustan los mariscos.

Mi mamá se llama 
YYYY YYYY YYYY
A ella también le gustan las fresas.
Odia el chile dulce.
Le gustan los hombres.
Creo que le gusta el fresco de guanábana.
Definitivamente no le gustan los mariscos.

Mi papá se llama ZZZZ ZZZZ ZZZZ
Le gustan las fresas, pero no tanto como a mí.
Adora el chile dulce. (Le encanta el chile relleno.)
Le gustan las mujeres.
Le gusta el fresco de guanábana.
Odia los mariscos.

Estos son los gustos de tres personas diferentes. En algunas cosas coinciden y en otras no. A todos nos gustan las fresas, aunque a algunos más que a otros. A unos les gusta el chile dulce, a otros los mariscos, a otros ambos. A unos les gustan los hombres, a otros las mujeres. A algunos les gusta el fresco de guanábana, a otros no.

Así lo veo yo. Esta es mi humilde opinión.

Hay varias frases que uno escucha a cada rato, como "gustos son gustos" o "si gustos no hubieran, las tiendas no se vendieran" o "para todo hay gustos"... Lo curioso es que, aparentemente, para algunas personas estas frases no son aplicables a todas las situaciones. Me refiero específicamente a las distintas tendencias sexuales, o GUSTOS o PREFERENCIAS sexuales.

¿Por qué está bien tener diferencias en cuanto a preferencias gastronómicas, pero no está bien tener diferencias en cuanto a preferencias sexuales?

Voy a plantear eso un poco diferente y más específico:

¿Por qué está bien juzgar a un mae sólo porque le gusta otro mae, pero no está bien juzgar a un mae porque le cuadra comer chile dulce?

A mi me gustan las mujeres y no me gusta el chile dulce.

Entonces, ¡voy a ponerme a degradar y humillar a todos los maes que conozca que les guste comer chile dulce! ¿Por qué? ¡Porque el chile dulce es asqueroso! ¡¿Cómo putas a alguien le va a cuadrar comer chile dulce?! ¡¿Acaso está enfermo de la cabeza?! Ah bueno, y de paso también lo voy a humillar y juzgar por una falta menor: le gustan los hombres. Insisto: ¡Esto no es tan grave como lo comer chile dulce! Que quede claro. Pero di ya que estamos en esas, voy a criticarlo por cualquier diferencia de gustos que tengamos.

Y lo siento mucho por mi tata, ZZZZ ZZZZ ZZZ, a quien yo estimaba montones y respetaba mucho, hasta que me di cuenta de lo más asqueroso que me he enterado en mi vida: A mi papá le gusta comer chile dulce...Y es que eso para mi marca una ENORME diferencia. Porque una cosa es mi papá, la persona íntegra, inteligente, responsable, cariñosa, amistosa, respetuosa y ejemplar, y otra MUY DIFERENTE es mi papá, la persona íntegra, inteligente, responsable, cariñosa, amistosa, respetuosa y ejemplar, QUE LE GUSTA COMER CHILE DULCE. ¡Qué asco, papi!

Ahora sí, dejemos de lado el sarcasmo y las metáforas... ¿Ustedes no creen que deberíamos respetar las diferencias de gustos todos por igual?